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Full text of "Guillermo Cuadro 1967 El Agregao"

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GUILLERMO (UADRI (SAHTOS GARRIDO) 


EL AGREGAO 



Retrato - Critica • Obra 






DEL AUTOR: 

En "Bajo la misma sombra". 

"(Versos gauchescos) 1928 - <2* Edición. 1928; 
3* Edición, 1967.) 

•‘LEYENDAS MTNT7ANAS" 

(Obra en Prosa) - 1938. 






GUILLERMO CUADRI 

(SANTOS GARRIDO) 


EL AGREGAO 

VER^O.S GAUCHESCOS 

3* EDICION 

• 

GRAN COLECCION “PATRIA” - TITULO N* 1 
Director Literario: Nicasio García Bcrisso 

• 

PROLOGO POR 

SANDALIO SANTOS 



Editorial 


Cisplatina 


CERRO LARGO 1004 - TELEFONO 9 50 30 
MONTEVIDEO - URUGUAY 




Queda hecho el depósito pertinente. 

Derechos reservados. 


Impreso en el Urugvuy - Printcd in Uruguay 


Este es un libro de la Editorial ClsplaUna 
«Stodo por C.I.S.A. - Lsla de llores 1580 bU 

Montevideo - Uru-'üa; 



























PROLOGO 


La poesía o la versificación del estilo denominado, 
*egún los casos, criollo, nativista o gauchesco, está ca 
general bastante desvinculada de la época y el ambiente 
e*i que actúan o han actuado sus autores. Prefieren en 
general, estos, trasladarse imaginativamente a un pasado 
que sólo conocen por referencias más o menos fidedignas 
o simplemente dejarse llevar por artificiosos planes de 
creación —en muchos casos con gran talento y sentido 
poético— pero siempre atentos a la riqueza imaginera 
para bordar el tema, con resultados, justo es reconocerlo, 
muchas veces gloriosos del punto de vista poético, pero 
en cierta disparidad, cuando no divorcio absoluto con la 
veracidad esencial de lo que describen y un formal ale¬ 
jamiento del normal estilo de vida campesina. 

Esta difundida “moda” del hacer poético ha creado 
también un concepto bastante popular sobre el canto re¬ 
gional nuestro y, ¿por qué no decirlo?, también riopla- 
tensc. El saboreo constante de situaciones melodramáti¬ 
cas, en permanente clima de barroquismo imaginero, ha 
ido endureciendo el paladar mental del lector y del oyen¬ 
te, & extremos tales, que puede darse por casi seguro 
que cuando un poema carece de los citados aderezos no 
produce el impacto que tanto preocupa a los cantores 
y recitadores y también —o quizás en primer término— 
a los editores de libros y grabaciones fonoeléctricas... 
De ahí surge la explicación del anonimato que el verda¬ 
dero poeta suele vivir, referido a la parte de su obra que 
está signada de eternidad y el triunfo temporario de ese 
mismo autor, cuando desciende para transitar trillados 
caminos... 

Hacemos estas apreciaciones iniciales para ubicar con 
más exactitud al lector que se adentre en la presente 
obra y no encuentre en ella ni el habitual estilo estre¬ 
mecido a cada paso por la visión lejana y heroica del 
pasado, ni la relación circunstanciada de las más diver¬ 
sas y dramáticas situaciones ni la almibarada esceno¬ 
grafía, casi podríamos decir, de rigor. 

En la presente obra de Guillermo Cuadri, nos encon¬ 
tramos de frente, con el acento poético de un cantor 
de su tiempo y de su región. 

Cronológicamente podemos establecer a los primeros 




veinte años, posteriores a I904 2 como médula ambiental 
de su obra. Tiempo en que la pacificación del país fue 
transformando, en forma lenta, pero segura e irreversi¬ 
ble, la modalidad íntima y exterior de los habitantes 
del campo. Los últimos gauchos puede decirse que desa¬ 
parecieron en la época del gobierno de Latorre y los 
ánimos revolucionarios de los paisanos evolucionaron 
politicamente a partir de la desaparición física de Saravia. 

Ese clima de paz y de trabajo en nuestra campaña, 
lo palpó en forma directa y amplia el autor y fue deci¬ 
sivo para su destino literario. Creemos difícil que alguien 
pueda igualar a Cuadri en conocimiento formal del len¬ 
guaje. la modalidad y la forma de actuar, hasta en sus 
menores detalles, de los diversos personajes que integran 
la vida campesina en la referida etapa; en razón de su 
larga trayectoria en trato diario con los habitantes del 
lugar donde ejerció tareas de herrería. El herrero en 
campaña es la persona con quien más y más, sin preven¬ 
ciones, se comunica el vecindario, A él acuden, por los 
más diversos problemas relacionados con sus tareas, con 
los animales de trabajo o los parejeros y hasta suelen 
consultarlo por las propias dolencias ... Es en la herrería 
donde se destila, en largas horas de espera, más de un 
rumbo confidencial, con el natural modo absolutamente 
normal y desprevenido, de la verdadera confianza. Se 
dice allí lo que se oculta celosamente al pulpero y a la 
rueda de pulpería; lo que ni al personaje — caudillo, 
patrón o doctor— se le confia. El herrero es algo más 
que todos ellos. Es el que comparte los resultados de sus 
esfuerzos, trabajando también con brazos fuertes, es de¬ 
cir, ganando su pan como lo establece el precepto bíblico, 
bajo el cual ellos han sido orientados espiritualmente 
desde los orígenes raciales. He ahí la causal que nos ase¬ 
gura la veracidad de los giros y modismos lingüísticos 
usados por este autor cuando hace hablar a sus perso¬ 
najes, o en primera persona pontifica Santos Garrido. 

Alguien, con autoridad ciítica. ha señalado que so¬ 
brecarga un tanto el lenguaje habitual de los paisanos, 
y esto puede ser cierto y tiene su explicación en que está 
centralizada en cada uno de ellos el habla de muchos 
y en el conjunto se intenta mostrar a casi todos, en casi 
todo su intencionado decir. Forma ésta de presentar ejem¬ 
plos semánticos de tiempo y lugar que —salvando las dis¬ 
tancias — pueden encontrarse en obras inmortales como 
El Quijote o Martin Fierro... 

Muchos •' • sus p cmas constituyen auténticas reli¬ 
quias de cosí, nbrismo que fijan, para futuros estudios, 
todo un linaje folklórico, imposible de reconstruir ya hoy, 
sin su obra. 

•*l>* truco > c ..itro*' d 'be -er uno de los más certeros 
c • kjucs de ese género- camp. a en él toda la gTacia so- 










carroña, y amistosamente pendenciera, d.e una rueda de 
criollos en torno al más típico de sus juegos de naipes 
y el único en qqc el paisano pone todo su amor propio 
¡U jugarlo; al extremo de que puede darse por cierto que 
lia de sufrir más su orgullo, cuando pierde un truco, ante 
un adversario fuerte y ducho, que cuando pierde una 
carrera el flete que es su crédito. Bien, aquí, aun sin 
entender ampliamente las reglas del juego de truco, po¬ 
drá asistir el lector a una partida donde florecen todas 
las incidencias importantes del partido, reiteradamente 
salpicadas de “agachadas” y el gracejo verseador, parte 
jugosa y pintoresca, que hace la'» delicias o contrariedad 
de los intervinientes y chorrea coloridos comentarios del 
público que suele rodearlos. 

Otro de sus cantos con valor que puede señalarse 
como docente, es el que bajo el titulo general de •‘CU¬ 
RANDERO” comprende cuatro compuestos, donde Santos 
Garrido oficia de curandero : Está, dicho trabajo, distri¬ 
buido tn lo que el autor señala como primera, segunda, 
tercera y cuarta “LESION” Compendia los conocimientos 
y muchas creencias de todos los y uveros y curanderos de 
la región mfnuana y gran parte del Uruguay. Ninguna 
de sus citas está hecha al azar y, aunque naturalmente 
debemos aceptar que la mayoría de los datos pueden ser 
de segunda mano, podemos afirmar que todas responden 
a una realidad medicinal de nuestros campos y a creen¬ 
cias con auténtico arraigo popular. Dejamos a cargo del 
lector la estimación de la importancia de esta tarea, no 
solamente atento al giro inspirado o pintoresco de cada 
estrofa, sino al mérito que involucra tan seria y abun¬ 
dosa investigación, cumplida rigurosamente en base a la 
catalogación popular de la flora medicinal autóctona, 
con ci agregado de muchas formas de aplicación. 

Tarea valiosa y original en su género la considera¬ 
mos nosotros, ya que revela a su autor como el único 
poeta nuestro que dedicó detenida atención al estudio 
del empirismo medicinal, que fue el recurso siempre al 
alcance de la mano de nuestras familias campesinas, ale¬ 
jadas, por motivos geográficos y económicos, de la ciencia 
oficial. Con yuyos y oraciones, como acota ci poeta, hizo 
frente el paisanaje a toda clase de contingencias en que 
peligrara su bienestar o su vida. Bien ha hecho, pues, el 
autor al llevar a! conocimiento de las generaciones favo¬ 
recidas por la ciencia y el conforu toda esa tradición, 
ejemplo de la lucha silenciosa de un pueblo guapo y su¬ 
frido, que se abrió paso sin más ayuda que su intuición. 

La filosofía elemental, pero infalible, del paisano 
“curtido” y ‘carpetero” f chisporrotea con gracia y cierta 
criolla picardía, en la parte de la presente obra que el 
autor agrupa bajo la sugestiva denominación de “IU- 



YENDO". “MI RETRUQUE", es muestra vivaz de ero 
jacarandoso estilo de carta, que resulto toda car¬ 

tilla’’ definitoria en la “cancha” del remitente, hasta para 
hacer el retrato —un tanto acusatorio de la destina- 

tarla_Largo resultaría enumerar las versadas de ese 

estilo que el lector encontrará fácilmente y podra delei¬ 
tarse con su paladeo si se ajusta a las formas el«nen- - 
tales y por ende, sin atisbos de “GAY saberi de nuestros 
campesinos. 

* Entre sus versos más conocidos actualmente, figuran 
las dos composiciones tituladas “CAfíA”. fetos, debemos 
aclararlo, han sido concebidos respondiendo a una fina¬ 
lidad meramente festiva y se prestan admirablemente 
—y asi los suelen utilizar— para ser dichos o cantados 
en ruedas proclives a ese tipo de expansión. Aclaramos 
esto, porque el autor, con cuya amistad nos honramos, 
fue hombre absolutamente morijerado en sus costumbres 
v de una profunda vida espiritual y en consecuencia no 
pudo darle a esta parte de su obra, nada mas que un 
sentido de “humorada”, en el que cumple con brillantez 
el propósito y, como siempre, apresa entre sus versos 
«riros de interés folklórico. Pero ello no da pie a pensar 
que el poeta aconseja, en serio, el camino de la dipsoma¬ 
nía. Iza ebriedad fue un vicio no corriente en nuestra 
campaña y condenado siempre por el común de las gen¬ 
tes, que lamentaban sinceramente, que algún familiar 
o vecino lo padeciera en forma irremediable. 

Hemos dejado para el final de nuestro enfoque del 
poeta, la parte relacionada con los sentimientos de amor 
del hombre honrado y cristiano de nuestra campana. 
Amor que cómodamente puede llamar ingenuo el hombre 
de la ciudad; pero le recomendamos que antes de hacerlo 
lea “Mano a mano con un pueblero”. Si después de ieenm 
insiste en su apreciac ón ¡allá él! Esa parina es toda 
una enseñanza para el hombre de la ciudad, que suele 
sentirse muy seguro en su posición amatoria versátil o ra- 
zonada y. como consecuencia. suele enfrentar rec, Pf?^* 
situaciones, que no acepta ni mide con el liberal espirita 
que aplica para autojuzgarse. 

En “De la manguera vieja” nos encontramos con el 
sent do puro y evocador del romance amatorio, entre las 
buenas gentes del pago, elevado al plano reminisccnte 
del primer amor, en ronda de belleza y varonil ternura. 

“Espiguitn ’c pasto” es una acuarela sent mental, in¬ 
genua y a la vez de superior factura literaria. Hay un 
indudable clima idílico en esta página que podríamos se¬ 
ñalar como de estampa viígil ana, aunouc su realidad 
la aparta de la escuela del gran protegido de Mecenas 
y aun de su antecesor Teócrito, pero que nos hace evo¬ 
carlos a través de Ja ternura un tanto cimarrona pero 
sutil de los personajes. Cuadri. aquí sobrevuela sus ante- 















riorea creaciones. Traspone fronteras de costumbrismo 
para brindamos, al cierre de su poemario campero, un 
clima, estético de raíz universal. 

Y digamos finalmente, ante el cúmulo de desviacio¬ 
nes del sentimiento tradicional que padecemos y la cons¬ 
tante colonización que el arte, o no arte... foráneo ejerce 
en nuestro ambiente, que hacen falta, mucha falta, que 
se difundan libros como “H Agrcgao”, donde un trovero 
oriental canta lo que conoce, quiere y entiende, sin agre¬ 
garle ningún "tuco" importado... 13 reencuentro con 
el profundo sentido de la orientalklad puede ser el toque 
milagroso que la patria reclama de sus hijos, para ilu¬ 
minar todos sus rumbos! 


SANDAUO SANTOS 
1967 














PRESIENTACION 


Paisano: Yo se que no son tiempos de "agregaos"* 
estos di áhura; pero, a pesar de saberlo, he querido 
“haser" éste pá usté: Tuitos los bersos que se cono- 
sen y se cantan ajuera, son biejos; más conosidos que 
la ruda. Y áhura, ¡náides escribe pá ustedes! Por eso, 
paisano; crioyo d'esta tierra, como yo, le presiento 
cst'hijo mío. Anque nasido y criao entr’el espiniyal 
de mi bida, no hace más que cantar. Güeno; no hay 
que asombrars'e nada! Tamién la calandria nas’en la 
coroniya, en la tala, en la espina e’crus o en el espiniyo, 
y se pasa la bida cantando. ¡ Pué que sea de tanto ha- 
bers’espinao, que canta... Que uno, a beses, tamién 
canta por no yorar!... 

Apriete la “rueda" del fogón de su cosina y hagalé 
un lugarsito; que, dispués, pué que usté mesmo lo 
yebe pá la sala. El canta, a drede, cosas de tuita laya: 
Sabrá desirle a la “rueda” cosas güeñas, como sabrá 
tamién haserla réir tuita una “madrugada”, hasta que 
las “barras" del amaneser de la tristesa salgan en la 
oriyita di abajo del sielo e’las frentes de tuitos los 
qu’cscuchan. .. Entonses, pué que se oiga más juerte 
c 1 ronquido e* la caldera, el estrayar de los trafogueros 
y el reniego el mate al basiarse... 

Pero, sino sucedier’ansina, el campo es muy grande 
y hay en él munchos caminos que yeban a munchos 
ranchos: Echelo, puert’ajuera, nomás; que pá eso nasió 
y. .nicho: \ Pá rodar! 


Hierras de Miliar 


SANTOS GARRIDO 




CURANDERO 


PA LOS DOTORES VALERIANO MAGRJ, 
ARTIGAS MACHAO RIBAS Y CESAR 8EOANE. 











EL AGREGAO 


37 


PRIMERA LESION 

Bi’á darles aquí un consejo 
y que me atiendan les pido; 
saben que soy conosido 
como curandero bicjo. 

Y me da rabia, ¡canejo! 
ber que a pesar de los años 
siempre crén en los engaños 
que áhi tiene la medesina... 

Y que ajuera, cualquier china, 
sabe curar hasta "daños". 


Hay que dejars’e bobiar 
pá crér en la rialidá, 
y náides en la siudá 
puede saber pá enseñar. 

¡Si la sensia de curar 
no se apriende a dos tirones! 
Y anque nieguen los naslones 
esta machasa berdá: 

¡Pá cualquier enfermedá 
bastan yuyos y orasiones! 

Pá que bean que soy macho 
sin mañas ni malas tretas, 
bi’á darles unas resetas, 
y abran el ojo, ¡caracho!: 

Pá curar cualquier empacho 
un dotor no sabe nada; 
yo con pesuña quemada, 
yerba 'el poyo y s3’itigueo, 
dejo el empc'ho ci rao 
sin tener ur % fayc a. 









GUILLERMO CUADRI 


No hay nada más aprobao 
pá curar del padrejón, 
qu'el hinojo y el sedrón 
con algún manlpulao. 

El saúco pál refriao; 
pá sabañones, la ortiga; 
marsela pá la barriga, 
y mejor rimedio no hayo, 
que arasá y cola e' cabayo 
pá riñones y bejlga. 

Pá golpes con maguyones 
cardo santo y guaycurú, 
y cambará y urusú 
pál pecho y pá los pulmones, 
Pá los hígados, barones, 
es una espeslalidá 
la sepa. Y el ñapindá 
pá la sangr’es marabiya. 
mesclao con sarsaparrlya, 
con caoba y con el yuá. 

Pá partos, bahos de artemisa; 
pá las fiebres, susoayá, 
y réls de burucuyá 
a la bejín suabba. 

Al estantlno lo alisa 
la oreja o* tigre, en pomada; 
pá coyontura sacarla 
la leche del h'gucrón. 
y el gran áplo slmarrón 
pá tulta herida infestada. 

Yerba e’ la piedra v y-mtén 
pá yagas y escaldaduras, 
y el s:pó a las picaduras 
las cura en un santiamén. 
Al estómago hase b én 






















19 


EL AGREOAO 


un tcsito de culé; 
o el mentao ñangapiré, 
el pueyo y la yerba güeña* 
y pá curar la cangrena* 
seibo bcrde y aguapé. 

Sé benser las 'ligaduras'' 
anque tengan beinte años, 
y lo mesmo curo “daños" 
que “mal di ojo" y “saladuras". 
Mas corto estas escrcturas, 
que ya largas mi han salido; 
des lando ser comprendido 
en tuíto lo dicho acá, 
con juersa, la mano ba 
del biejo 


SANTOS GARKIDO 









GUILLERMO CU ADR I 


SEGUNDA LESION 


En segunda repetida 
de punta ba mi bagual 
y no safan d’este pial 
en tulta la perra blda. 

Quedó la sensi’abatida. 

_que al fin es pura miseria- 

la cosa se ha puesto seria 
con tulto lo qu'escrebí; 
disculpen, si los partí. 

••lo mesrno Que chancho en ferl . 


Dejuro los he bandiao 
y en desir han conbenido: 

¡Ah biejo! ¡SI había tenido 
•‘muncho sarandi cortao ! 

SI guriscs: soy mentao 
en sanar "daños” y males, 
y "al ñudo son los candiales . 
qu'en el arte de cu-ar. 
el que me pueda Igualar 
••gj nasido esta en pañales . 


Echenm’el dotor más serlo, 
que. pú santiguaos, lo chingo, 
como a toscano de gringo 
lo he de partir por le medio. 

Y pá ustedes no hay rimedlo: 
anque les cuelgue la ba‘ U 
no pueden ponerme traba 
pués ro tienen, pá congelo, 
"lo que oueda contn t t-uelr 
cuando • :na la taha". 























EL AGREGAO 


21 


Güeno, paisanos, perdón: 
risién caigo en la boltiada 
que no les he dicho nada 
de la segunda lesión. 

¡Se me ju’én la entrodusión 
hasta la raya el “bichoco"! 

Si me descuido no toco 
la cosa más prensipal; 
pero, anque fieraso y mal, 
bi’á enseñarles otro poco; 

Al “pasmo rial”. Don Garrido 
lo cura, presto y sin yerro, 
con bosta blanca de perro 
y abrojo grande cosido. 

Pá la tirisia. es sabido 
un rimedio muy mcntao, 
pués yo siempre la he curao. 

— por más bellaca que sea — 
colgando en la chiminea 
un trapo e' lana.. .mojao... 

El pujo más soberano 
— y a mi esperensia mi afierro — 
con páico y con pelo e’ perro 
cura como con la mano. 

Y pá curar cualquier grano 
la yerba ’el bicho es sin par; 
pá la yel yo suel’usar 
canchalagua y parietaria, 
y pá echar la solitaria, 
el ajenjo, ¡ni que hablar! 

Pá la "mala enfermedá’’, 

— lo mesmo nueba que bieja— 
el quelpc. yerba e’ la obeja, 
la miona y el socará. 

Una pomada e’ verdá 





GUILLERMO CUADRI 


pá curar la disípela 
se hasc, friendo con cautela, 
seis hojas de moralito, 
otras tantas de ocalito 
y un poco de sebo e’ bela. 

Güeno. con Dios, mis paisanos; 
yo con la birgen me quedo. 

Por hoy salgo d'est’enriedo, 
y doy descanso a mis manos. 
Desi ando qu’estén, hermanos, 
contentos di haber nasido 
resiban, como despido, 
con tuita slnscridá, 
un guascaso de amista 
del bielo 


SANTOS GARRIDO 
























EL AGREGAO 


TERCERA LESION 

En las prosiadas camperas 
clisen que no hay dos sin tres, 
y por eso es que otra bes 
güelbo a las mcsmas taperas. 
Estas lesiones terse ras 
apriéndanlás de memoria; 
de los libros —pura escoria— 
nada gücno han de sacar; 
antlendan, bi’á comensar, 
que ansí s’escribe la historia: 

El "mal de piedra" se irá 
' con cola e' yegua y junquijo 
y pál flato, el doradlyo 
con la flor d'hinojo, bá. 

L’ayuda siempre se da 
con malba, qu’ es más que güeña. 
La sensitiba despena 
tuito dolor del basido, 
y pá curarse un nasido 
atránquenlé a la berbena. 

Si l’asma dá sofocón, 
se pita un sí garro chico 
hecho con flor de chamico 
o con la del íloripón. 

Pá curarse un sabañón, 
se pon’en el jueg’un rato 
un poco e’ tuna, en un plato, 
dlspués se refriega juerte. 

Y pál orsuelo es la muerte, 
la crus con la cola el gato. 







GUILLERMO CUADRI 


Si un enfermo ha c* traspirar 
en cuanto en la cama s’eche. 
denle borraja con leche, 
qu’en fija lo hasc sudar. 

El toronjil, ¡ni que hablar! 
es güeno pál corasón; 
el berro ayud'al pulmón 
cuando afloja o «'importuna, 
y pá la tos más perruna, 
el guaco con el sedrón. 

¿La masa e'la sangr’es mala? 
aquí si que yo destaco 
la raspadura e’ guayaco, 
por que nadita la iguala. 

Si el empacho no refala, 
metan buche di abestrús. 
qu’es güeno como la lus. 

Y si un parto deja ••guías", 
usen la “siete sangrías" 
que cura en un repelús. 

Durasniyo blanco aprieta 
pá flebr’en los chlnchulines. 

Y pá sarnas y arestines, 
yerba *el sierbo y la bloleta. 

A una muela que s’inquleta 
siempre la congona cura, 

Y si una puntada apura 

— sobre todo pó’cl pulmón — 
las "tras hojas” tienen don 
de medesina sigura. 

La enfermedá e' la pelada 
cura con agua di ortiga; 
pá catarros con fatiga 
l’anacagütta es mentada. 

Ajo y cáscara e’ granada 

























EL AGREGAO 


25 


pá las lumbrises es giieno. 

Y si el estómago, yeno 
de susiedá. se desgana, 
está la flor de bardana 

que purga y saca el beneno. 

Terrestre y Santa Lusia 
pá cuando el ojo s’embroyc: 
cáscara e’ sause y de moye 
son, pal riñón, de balia. 

Pá redotar l'ardentia 
qu’en la bejiga s’ensaña, 
no hay nomás que darse maña 
pá herbir mi rato, con tino, 
garbansos, semiya e’ lino, 
réis de membriyo y de caña. 

Si la comida no asienta, 
y se regüelda, de yeno. 
se hace un mate, ¡cumba e’ güeno! 
con la pitanga y la menta. 

Cuando la mosc’and’ambrienta 
y le abicha, en el berano, 
las narlses a un paisano, 
con solo un puñao de albaca 
de las ñatas se le saca 
hasta el último gusano. 

Esto puede les importe: 

Pá bibir muncho, ¡es un hecho! 
dormir siempre al lao derecho 
con la cabesa pál Norte. 

No hay miedo se les acorte 
la bida, si han comprendido. 

Y al ber un ser que, transido 
d'oníormcdá. se acuquina, 
rlcuerden la medesina 

drl blejo 


SANTOS GARRIDO 





20 


GUILLERMO CUADRI 


CUARTA LESION 

No les b’á balcr la sensla, 
por qué áhura que me arremango, 
les bi’á sumir hasta el mango 
la daga de mi esperensia. 
Paisanos; tengan pasensia 
y escuchen con atcnsión 
a este gaucho bej ancón 
que del libro ’el campo abierto, 
les manda, con tuito asierto, 
esta última lesión: 

Pá la sangre nada iguala 
a lo que les digo aquí: 

Carobs, tembetarí, 
coroniya y calaguala. 

De los ojos, cosa mala 
siempr'el naranjiyo saca. 

Y cuando el riñón s’empaca 
nunca quedar'én desaire, 
al usan el clabel del aire 
o La pesuña de baca. 

Pá heridas, la camisera, 
yerba santa y yerba 'el mote, 
el mercurio y el timóte 
son ¡ahijuna! de primera. 

A los ñerbos. ¡es sonsera! 
el inga siempre mejora. 

La úlsura más traidora 
con guíñame se ha curao, 
y pál agayón pasmao 
la réif de la sarsamora. 
























KL AC3REUAO 


27 


También paisanos les Juro, 
y icanojol créanmé — 
que con solo un “yaguané' 
u la tirisia la curo. 

Itlincdlo güeno y slguro 

pá curar la pajarlya 

es Sun Juán y mansanlya. 

y pál mal de la bcjlga, 

está de más que les diga 

qu’es barba e’ choclo y gramlya. 

Una cosa muy probada 
pá'l aire de la cabesa, 

•en hojas de salbia gruesa 
con sebo de riñonada. 

Al estantlno, ¡es bobada! 
la consuelda curará, 
rd con barba e’ palo está 
misturada con maestría, 
y pá la tisiqueria 
«•1 paréira y cambará. 

Pá'l cánser, la canserosa 
tomar, con cola e' lagarto . 

Y la manrubia, pál parto. 

II hasc más fásil la cosa. 

I.u ruda macho es lamosa 
cmuido la “madre'* se aqueja. 

»»á los dolores de oreja 
con buhos de romero cuento, 
y pá curar un "asiento”, 
tártago y yerba e’ la obe ja. 

Acá les apunto una 
macanuda mcdesir.a 
pa cuando sufre una chln¿ 
por poca Juersa e* la luna: 
una tlAana e* fortuna 
se hav di un modo sensiyo. 





28 


GUILLERMO CU ADR! 


con un gajo de tomlyo, 
yerba e' la perdis, un tanto, 
la charrúa, el cardo santo, 
y guaycurú y culandrlyo. 

Pal romatismo, la grasa 
de perro negro, es muy güeña, 
la e’ lagarto también llena 
l’asplrasión, por güenasa. 

La tos convulsa se pasa 
tomando la carquejlya. 
y el catarro u areniya 
qu’en la bejlg'hasen cama, 
se curan con la retama, 
golondrina y doradiya. 

Contra-yerba métanle 
si tienen cólico e’ mate, 
y pá qu’el coto se achate 
grasa e' cuervo íriéguenlc. 

Miles berrugas curé 

con sangre de sapo escuerso, 

Y ánqu’esto lo diga en berso 
pá tulto interno dolor, 
yo me rélo del dotor: 

-Más íé le tengo al mastuerso!” 

Yagas blejas y emperradas 
a la lija curarán 
si con el palún-palán 
les ycban cargas serradas. 
Comprlendan blén mis bersiadas 
es tulto lo que les pido; 
no echen nunca en el olbido 
lo que pá ustedes hc'scrlto; 
que ahúra, les dise: ¡Adioslto! 
el biejo 


SANTOS garrido 



































RIYENDO 

















KL AORSOAO 


31 


MI RETRUQUE 


iMo tiraates al codiyo!... 
Disculpa, si en la cucrpiada, 
te colorió la quijada 
el *gabilán M del cuchiyo... 

PA* LA CHINA ANDREA RODRIGUES 

Kcsobi tu carta, china 
iCuánta maña y cuánto cnriedo! 

Mus >o no me chupo el dedo 
y no me boliás ansina. 

8 o be que sos muy ladina, 
que muncho mundo has corrido; 
pero, jahijuna! a Don Garrido 
no lo embosalás, ¡canejo! 
sabrás que “macaco biejo 
no sube a palo podrido”. 

¿Que mis bersos ti han gustao? 

¿Que a tu cara y a tus ojos 
leu milougu’cn mis an'ojos 
un berso bien espirao? 

I!.a gran flauta! Me has bandiao!... 

Drjáte, china, e' sonseras! 

Ten«q munchas pr maberas; 
lr;»tá de asertar en otra... 

* yo no te compro por po»ra 
puért se te ben las basteras”. 

KndrrcsA pá otro lao 
con tu charPalmlbarada; 
yi» no trai'O esa carnada, 

011»' aby «orro muy guasqulao... 

Y tvo de bakPhe p sao 




GUILLERMO CUADRI 


tanto abrojo y tanta espina 
en esta bida cochina 
pá. yegar a como estoy, 
y ahúra, más arisco soy 
que paloma grande, china. 

¿Caramelitos a mí? 

Mis (gracias! más elocuentes... 

¡Si se me han picao los dientes 
y ahúra tomo •‘cachurí’’!... 

Seguí, chlrusa, seguí... 

Puede que clabés la taba, 

No 6 oy aquel que pescaba 
y desía, el muy -paleta"!... 

¡•‘Te conosco, palometa"!... 

¡Y era bagr’el que picaba! 

Conque al ñudo es tu embeleso 
y es al cuete que t’inílamas: 

“No dentro en corral de ramas"; 

"no hay güelta que darle al queso". 
Anslna. olbtdáte d’cso; 
dejá quieto a mi -sotreta"; 
bos tendrás muncha carpeta, 
pero erraste d’esta bes... 

-Pá que a tiro me agarrés, 

¡te quiero bcr, escopeta! 

Al pájaro, en la... pisada 
lo conosc Don Garrido, 
y en los años qu'he bibido 
bi muncha taba cargada... 

Calart'en tu escribaniada 
no me dio muncho trabajo; 

¡SI en seguida, echand'un "ajo", 
dije: Blejlto, ya sabe... 

“Oj. al abe. y no se clabe, 
ru’es can ndria y güela bajo”. 





































EL AGREGAO 


33 


Te salió d'esta ocasión 
el tire por la culata. .. 

Me pensastes muy batata, 
muy guampa o muy charabón. 

Y anque jué de sopetón 
tu carta, chirusn Andrea, 
me dije: ¿Si? ¡Pués patea! 

¡Ni a cañonasos me cayo! 

¡“Ni subo más a cabayo 
si esta yegua me boltea"! 

“Comparasión comparando”, 
china, como dijo el basco... 

Y si en ésta yabás chasco, 
si querés, seguí probando. 

Pué que me dejés tediando, 

si es que me agarras dormido... 

Hoy teng’un labio partido. 

no me hagas réír, pués chlnonga. .. 

Acá tenés la milonga 

del bíejo 


SANTOS GARRIDO 





GUILLERMO CUADRI 


C A IS A 

MANO A MANO 


Es a usté mesmo. paisano, 
que lo quiero aconsejar; 
tengo ganas de berslar 
y está llblana la mano. 

Como blejo, soy baquiano 
y la bista no m’engaña; 
la blda me dló más maña 
que a petiso chacarero; 
ansí abra el ojo, aparsero. 
bi’á’blarle sobre la caña. 

¡La caña! ¡dioses benditos! 
Sólo al nombre, compañero, 
se me pon’el tragadero 
como p’liaser gorgoritos. 

La sensia, con sus escritos, 
dise de tulta sabensia; 
áhura 11 habla la esperensl* 
d’estc gaucho, duro y blejo. 
Siga nomós mi consejo, 
y ríase de la scnsla. 

¿Que tlen’el pecho serrao 
y tuese com'una obeja, 
y se áhuga porque lo aqueja 
un machase refrtao? 

Ya está el rlmedio encontrao, 
biejo, no le quede duda: 
medesina macanuda, 

_juera de tuita pabada— 




































EL AGREGAO 


36 


es chupar caña quemada, 
con un gtien "taco” de cruda. 

Si hase tiempo enfermo está 
sufriendo e’ la "pajariya”, 
pá eso es una marabiya 
la caña con arasá. 

Tamién caña con gutiá 
es güeña pá mucha cosa, 
y si el dolor me lo acosa 
y en el cuerpo se l’ensoña. 
misture un frasco de caña 
y “esensia marabiyosa”. 

¿Que su china "campanuda’' 
esta enferma de la “madre”? 
No se me asuste, compadre, 
y dele caña con ruda. 

Berá como pronto suda, 
y hasta el cuerpo se le baña; 
p’haserle güeña compaña, 

—es Justo que se lo diga— 
li acomoda en la barriga 
un trapo mojao con caña. 

Si la boca siente asquiada 
dei tabac’o di otra causa, 
haga unos buches, con pausa, 
de caña con limonada. 
Cuando la pans’aíetada 
de dolores, tenga usté, 
no se me arroye, por qué, 
no se b’a morir del chucho, 
y &h! nomás, y sobr’el pucho, 
tomo caña con femé. 

81 licn’on el pecho un "taco" 
do flemajc nlborotno. 





36 


GUILLERMO CUADRI 


no se abatate, cuñao, 
métalé caña con guaco. 

¿Que s’está poniendo flaco 
y el disgano lo acompaña? 

Se 11 ha d’entonar la entraña 
si usté aseta mi consejo, 
y dispasito y parejo 
hase gárgaras con caña. 

Si un ribal sigue su güeya, 
y algún miedo lo acompaña , 
eche pólbora en la caña 
y haga escarsiar la boteya; 
que dispués no 11 hase meya, 
ni un hombre, ni un batayón; 
y es capas, de sopetón, 
si la pisada no chinga 
de sambuyirle a Mandinga 
hasta la crus el facón. 

¿Que su china, en malas tretas 
“se alsó como leche herbida”, 
y al amargarle la blda 
“lo hiso arar con las peinetas”? 
¡Busqu’en los libros, resetas, 
p& ese dolor que lo daña! 

¡Que pá dlsgrasla tamaña, 
pá no morir de dolor, 
no hayará nada mejor 
que prendérsele a la caña! 

¿Triste, com’un dia de yubia, 
tlen'el alma desolada? 

¡Meta caña, camarada! 
que ansí el dolor no lo engubia. 
Que la caña por ser rubia, 
tiene muncljo de mujer, 
y nos agranda un plaser. 





















EL AGREGAO 


37 


y nos achica una pena... 
iSi al haser cosa tan güeña 
Dios supo lo qu’ib’haser! 

Cuando perdemos la calma 
por algún dolor projundo. 
y crémos que tuito el mundo 
se nos echa sobr’el alma, 

¡cómo se a junta y s'empalma 
tuito el dolor en la entraña! 
Pero ese duelo, esa saña 
qu’cn el corasón se afierra, 
se ha de dir a la gran perra 
si se le priende a la caña. 

¡Si hase bién de munchos modos! 
¿B’a declararse a una china? 
jMétalé caña, que ansina. 
le charl’hasta por los codos! 

¡Por eso es. biejo, que todos, 
más o menos l’han bebido! 

Y áhura, paisano, le pido, 
si me topa en su campaña, 
le pague un baso de caña 
pá’l biejo 


SANTOS GARRIDO 





38 


GUILLERMO CUADRI 


CANA 

“EN SEGUNDA REPETIDA" 

Abura, pá diferensiar, 
mi bers'otra bes se baña 
con la birtú de la caña, 
qu’es cuestión de no acabar. 

Tuito es poco pá ensalsar 
esto, que solo, descueya; 
qu’es ansi com’una estreya 
en la noche del dolor... 
jSi uno nunca está mejor 
qu’enírente di una boteya! 

Bamos a seguir mentando 
la bondá que l’acompaña 
a esta macanuda caña 
que yo siempr’estoy chupando. 
Cuand’un baso rebosando 
tengo, se me cal la baba; 
el alma gosa sin traba; 
pero, al dlrse concluyendo, 
siento ese dolor tremendo 
de tuito lo que se acaba!... 

Güono, amigo: Si el inblerno 
lo abatata con su saña, 
prtóndalé duro a la caña, 
anquc la chupe en un cuerno. 

Si el Berano es un infierno 
de calor, com’una fragua, 
y el cuerpo se le desagua 
de tanto y tanto sudar, 
no deje de gorgorlar 
basos de caña, con agua. 







































Kl. AORBOAO 


3t> 


tu» rhucdlo "de mi flor", 
cuando la grlpa cuela, 

«s la caña con canela, 
lo mejor de lo mejor. 

¡mi Abura la manda el dotor 
hiuita los más señorones! 

V en b&utlsos y rluniones, 
i>ú inl no hay cosas más lindas, 
une chupar caña con guindas, 
o caña con orejones. 

g>»r sin poderlo ebitar 

n«< duerme com’un muchacho? 

¡ Métalé caña, caracho, 
que se ba "despabilar”! 

¿<jue no se quiere acostar 
Itorquc le anda matrerlando 
el sueño, y pasa sismando 
huí noches d’estrey'a estreya? 
,<;hu¡)e Juert’en la boteya, 
cine pronto b’a estar roncando! 

Al romatistno, paisano, 
curábamos en campaña, 
restando muncho con caña 
y sobando con la mano. 

Pá una aruñón, o pá un grano, 
pá un empeine o pá un nasido. 
pá los tajos de un herido, 
pá tulto golpe o dolor, 
en la caña lo mejor 
qu'cn la bida he conosido. 

A usina como la caña 
nos mata el dolor de un tajo, 
anaína mesmo, (barajo! 
ul dolor del alma engaña. 
Corno mujer tiene moña, 






40 


GUILLERMO CU ADR! 


y muncha dellcadesa: 

Chupa usté con contentesa 
porque sus penas mitiga, 

"la manda pá la barriga 
y ella se b’a la cabesa". 

"Borracho y enamorao 
siempre tienen Dios aparte"; 
dice un reflán, que comparte 
el bruto y el ilustrao. 

Yo. que hasta el fondo he sondiao 
costo; tic tulla calaña, 

»é qu’cate reflán entraña 
«61o e’ l'audasla el balor: 
L'audtuda que dá el amor, 
y l'hudunin de la caña. 

Cuando la hembra primera. 

que m ensartó harta los ojos— 
me dejó el alma en rastrojos 
con una tralslón artera, 

¡qué triste y qué lastimera 
bla tulla la campaña!... 

Una muerte honda y estraña 
se coló en mi corazón... 

¡Gracias qu’en esa ocasión 
hay’él rlmedlo en la caña! 

Disen. sí, que su plaser 
y su consuelo es mentido; 

{Ahí está el gran paresido 
de la caña y la mujer! 
Disgrasiao del que ha de crér 
lo que por berdá se da! 

{Hilo es su fellsidá 

que Junto al Juego s'estira!... 

¡Si a beses, una mentira, 
es mejor que una berdad! 


































EL AGREGAO 


41 


¿Miente un consuelo, un plaser? 
¡SI como berdad se siente!... 
Tamién la mujer nos miente, 
y crémos en la mujer!... 

¡No es chica la suert’e crér 
tuíta ilusión y pabada! 

Y por eso a la mosada 
crér es lo que le conbiene, 

¡Que dimasiao pronto bicue 
el tiempo e’ no crér en nada! 

Esto ya ba pá patraña, 
que m'está saliendo fofo; 

¡si tristón y filosofo 
me ha puesto un frasco de caña! 
Cuánto he sismao en la entraña 
marcha en eses di un bebido! 
Sinos de prcgunt’han sido 
qu’el misterio los esconde, 
y que ni a gancho responde 
el biejo 


SANTOS GARRIDO 





GUILLERMO CUADRI 


PERDIENDO EL TIEMPO 


¡Pucha, gurí, me da risa 
berte tan enamorao! 

T'está poniendo cntecao 
el amor de esa gurisa! 

Te ha dentrao com’ojerisa 
y tulto el día sismás, 
no sé que dlantr'esperás... 
Pero, asigün yo presumo, 
si no te le “bás al humo”, 
es que no te le animás. 

¡Si andas lleno de ataduras 
como pájaro de Jaula! 
Atropeyá. no seas maula, 
y déjate de posturas. 

¡Siempre ha de comer achuras 
el r.uucho qu’o.s resagao! 

N<> «flus IMí dlsrtraslao, 
no wprfés qiiVyn. te Invite: 
Náldeti le «lina un "cuvlte” 

f.|n ijue ti ii Ir:, háll'iui "tne.to”. 


¡V qué bicho ln innjer 
pí» ••ntieeái.'K- «i*- yi'iwl 
¡SI hf.it ira la nimia VI freno, 
dlspnéc :•). le «lulero berl 

¡Pucha...) líos has a HílXÍ 
lo que r.r Millo y :¡e f.k'nlc!... 
No podrás nirterlVl diento, 
y en blénilote ansí entregnO, 
te b'á tener más inenlao 
•‘que sarandi en la corriente". 














EL AGREGAO 


43 


Siguiendo en esa bobada 
no dentra ni con indulto, 
andáte derecho al bulto, 
no le reculés parada. 

No lí hagas ni un’aflojada 
pá que apriend’a cabrcstiar; 
sólita se ha de amansar, 
y dispués que ya este ansina... 
•‘iAgárrate. Catalina, 
que hamos a galopíar!” 

El hombre siempre ha'e tener 
audasia, que ansina crese; 
qu’el hombro bobo padese 
y hase tamién padeser. 

Y en tocante a la mujer 
nunca debe di arroyarse, 
y tratar di acomodarse, 
y pá’elante atropeyar; 
qu'eya no quiere puntiar. 
pero le gust’atajarse. 

Siguiendo un juerte carteo, 
a la larga no hay cotejo; 
no dlspresiés mi consejo, 
que yo juí muy ‘•bentebeo”. 
Que quede siempr’en deseo; 
no li hagas el Juego ber, 
y no ti has d’entristeser 
gi te hase alguna diablura 
¡La leña más seca y dura 
echa humo antes de arder!... 


Sin haber sido cargao. 
nunca da juego ur trabuco; 
y náides quiere un retruco, 
sin haberle retrucao. 

Ansina. no seas ladiao. 










GUILLERMO CUADRI 


has'é tripas corasón; 
aprobcchá la ocasión, 
•‘endúresele la pata"; 

¡La piedr’aboy'a una lata 
y dá juego al islabón!... 

Yo sé que tulto es bobada, 
qu’esto no t'entra, borrego; 
porqué, como ya estás siego, 
la bes a eya y más nada. 
¡Ya pegarás la rodada 
que te dejar'álbertido!... 
Debieran di haberse unidos, 
pá que no Jueras sotreta, 
tus años y la carpeta 
del biejo 


SANTOS GARRIDO 




















EL AGREGAO 


45 


MIRADA E’ BIEJO 


¿Que ti haga, china, un bersito? 
¡Si ando, de biejo, luscro, 
como matungo aguatero: 
sin salir del trotcslto! 

A bos ¡dejuro! angelito, 
tuito se ti hase sonsera. 

Pero, ¡ahijuna! en mt moyera 
el Inbiemo ya dentró... 

¡Y qué te bi’á cantar yo. 
si tú sos la Primabcra! 

Un consejo, y crémeló: 

Mirátc, china, al espejo, 
que te b’á desir, ¡canejo! 
munchas más cosas que yo. 

Le tendrás que dar ¡pués no! 
la rasón a este • bichoco”; 
bas a gosar ¡y no poco! 
blendo tu aire de potranca, 
y tu cara, qu’es más blanca 
qu'espuma e' Jabón de coco. 

El cristal te b'a desir, 
con su sinsero reflejo, 
lo qu’este paisano biejo 
ya se olvidó de sentir. 

¡Pucha! y te bas a engreir, 
mirando con claridá, 
el ritrato que te da 
de tu boquita de miel, 
que ticn’en lugar de piel 
semlya e* burucuyá. 





46 


GUILLERMO CUADRI 


Entre las nubes del pelo 
bas a ber la media luna 
de tu frente, linda ¡ahijunaf 
más que la qu'está en el alelo 
fíe agrandará tu consuelo 
hasta causarte sonrojas, 
y isi supieras! dliinojos. 
como en santo cautibcrlo, 
t’hincabas ant’el misterio 
de la noche de tus ojos. 

Ojos que miran, (conejo! 
siempre ‘como enamoraos, 
y que al mirar cntormum 
hasen desiar luud’u ijii blojo, 
Cuando mlrás medio al rejo, 
iáhi si que robus )u mima Y 
Párese que uno o’rnsulntn.. . 

Y hasta yo. CUAUdo te Imm>. 
siento ansí com’un ehU|KH> 
en el rescoldo del nliiin 

i Tu boquIU M sin rlbal! 

MI siempre, menino, párese, 
que riMeniüto comiese 
fruta c’ pitonga o chalchal 
iquión será el fclls mortal 
quo tenga la suerte loca, 

— suerte de gloria, quo tora 
los dominios nelcstlnle* — 
de agotar esos panales 
del cam mili de tu bocal 

Tamtón, qu’el diablo lo halague 
al paisano dlsgrasiao 
que dispités d'enamorao 
tu lámpara se Je apague! 

¡Será debalde que bague 

















EL AGREGAO 


47 


por la grandura del suelo! 
¡Nunca más tendrá consuelo, 
dlspués de perder la calma! 
¡Y ha de yebar en el alma 
el luto que hay en tu pelo' 

Güeno. gurisa; ya planto 
mi sotret’arroslnao. 

No sé si te habrá gustao, 
pero, mltlja, más no aguanto. 
DI6s te conserb’el encanto 
conque ti ha íaboresldo. 
Dispués de habert’escrebldo 
quedó triste, como en ruegos, 
echao sobre los pelegos 
el biejo 


SANTOS (¡AJUU2M) 










48 


GUILLERMO CUADRI 


EL TROTE INGLES 

Sentaditas. Y con la pierna derecha en el «ancho e’ la 

(montura, 

bien dueblada; l'otro pié metido adentro do un sapatlto 

(de cuero 

remachao en el estribo, y un poyerán largo y ancho 
que. seloso, bien tapaba tuito aquoyo, 
ansi andaban las mujeres a cabayo 
en los tiempos que se jueron... 


¡Ahura 1 ... Diba la otra tardo ya ciuu.t 


cayendo al 
( pueblo. 


de galopo, 

cuando bidé que un grupito do muchuchiu, a cabayo. se 

(arrimaba. 

y sofren'él malncara hasta .tentarlo o* «arroñes. 


¡Lo que bidet.. M hlrhló no sé qu'cn el cuerpo, 
algo callente y amargo. 

que jué subiendo .. subiendo... 
y apretándome la roJiw m'lhu /.errando los párpados. 


Tintas bien escarranchadas; horquetnndo en las mon- 

(turas 

sus piemitos, que bestmn pantalones. .. 

Con polainas y con sacos. 

y con cueyos y corbatas, ¡cuosllgual que los barones! 
¡Qué jueguengue al dir trotiando que le daban a los 

(cuerpos! 

A cada trofel cabayo 
les juia r&sentadera un poquito p’arriba, 
bolbiend’otra bes p* abajo. 
























EL AGREGAO 


49 


Me di la rasón di aqueyo: Puebleras y maturranga.?, 
no acostumbrada esa parte a la duresa e* los cueros, 
i que peladuras tendrían 
por ayi, por tuito aqueyo!... 

¡No pude serrar el pico! Y a una rubia, que al lao mío 

dib’a crusar, ¡muy bonita! 

con un gran atreblmiento me le digo: 

— “Echelé sebo, mosita*’. 


Soírenaron las muchachas. Me miraron tullas eya* 
como con susto y con risa. Y la rubia me pregunta: 
—•‘¿Ande, biejo. Techo sebo?” 

—'“Pues.., en esa partesita que le Juye a la montura...*' 


No entendieron. Yo m'esplico, y les digo mis rabones: 
que como ansina no deben haser saltar el cuerpíto, 
será por las peladuras... 

¡Mejor no Thubiera dicho! 


¡Si me armaron un bochinche de gritos y carcajadas 
qué. sin saber qu’ib’haser, ayi quedé com’un cristo! 
Medio se calmó la cosa, y entonces dise la rubia: 

—¡Si al trote ynglés se and’aminaf ¿No* sabia usté, b! 

¡Se me apagaron las luses! Se juerorí py^s trotian 
dándolé a las sentadoras siempre el jueguepgui* 

«aquel... 

Quedé plantao com’un poste en la nütá del camino. 

Y el deseo, por mi cuerpo, trotiab’a más no poder. 

V> * 1 


¡Y no podía enojarme bíendo ansí estas cosas di áhura! 
Los ojos siempre gurlses, ¡?c agrandaban! 

Y el deseo, suelto agua, 

por los contaos de la U-ja. me gotisbn ..! me got aba!... 







50 


GUILLERMO CUADRI 


GAUCHADA 

Juú los oíros dias, al poblao, a tráirle 
un frasco e' rlmedio pá mi pobre chino. 

Y dejando ajuera maciáo el matungo, 
dentré a la botica. 

Nb Sel boticario con que ojos me bldo. 

qu'cn mi cara, mesmo, 
so riyó ¡el trompeta! cuando II hube dicho 
que me diera un irasco yeno di “uso estenio* 

Peco tubo al punto que "arroyar las cuartas" 
en cuanto me bido que achiqué loa ojos, 
y que, dlspasito, rlfalé la mano 
por abajo 'el ponclio. 

tCOrasón muy nüeco. dejuro, el del hombre, 
p’achlcam-, anaína, de primer dentradal 
|8i pá no morirse di nrroyurse tanto, 

' yamó, {/agrandarse, la sangr'o la oura!... 

fileno, n'hubo nuda. Mientras misturaba 
y \ no sé que Ingrediente», 

/lis ojos, curiosos, se quedaron quietos 
cu un aparado que lomba enfrento. 

f 

( Me dio el hombre el frasco. Y al dlr deprendiendo 
mi “caplncho” biejo, "camplando" moneda, 
le pregunto: Diga: esa romanita que tiene áhl colgada, 
¿di and'cs que l’cngancha lo que pesa en eya? 

"Eso no es romana"! — me dijo muy serlo — 

Es un ...—¡ni me acuerdo que nombre le puso!— 

Lo Irá irnos di Uropa, p'anunslar los cambios 
que lia c tener el tiempo en el dia roturo". 



















EL AGREGAO 


SI 


|Li "abrí la jareta"! Y una carcajada, 
machasa de grande, yeno Ja botica...' 

Y áhura mesmo pienso qu'esas risas jueron 
las que con más ganas yo largu'én mi biela. 

Risas que salieron por boca y narises, 
y hasta por los ojos, hechas lagrimones. 

¡Si hasta en la barriga sentía que andaban 
en regolusionest 

Me miraba el hombre con la boc’ablerta, 
y los ojos grandes, "como el dos di oro". 

Y en cuantito pude sofrenar la cosa, 

11 hablé d’esto modo: 

“¡Ah Don boticario! 

[Que había sido gringo! 

¡Mire que di Uropa, p’anunsiar el tiempo, 
trálr raparatlto!” 

"Yo que soy un gaucho 
que de nada entiendo, 
le digo, ¡a la fija! si b'haser mañana 
güen'o malo el tiempo". 

"Cuando por las noches, di adentro e’ mi rancho 
siento qu’el chingólo su cstilito canta, 
sin erral'el biaje, sé que al otro día 
bienio se lebanta”. 

"Cuando mi “Corbata", ¡perro macanudo! 
s’echa pans’arríba, 

y ansina está un rato menlondo las patas, 
íes agu’a la fija"! 

SI los gayos cantan temprano e' la noche, 
faltando a las reglas que tiene su canto _ 







52 


GUILLERMO CUADRI 


be ust'én cuanto bienen las barras del día, 
serrasón machasa qu’enbeyona el campo”. 

“Dispués, mis heridas, y el sol, y la luna, 
los bienios, las ranas, y muncha otra cosa 
me ununsian el tiempo, muncho más en fija, 
qu'ese aparatlto que ha tráido di Uropa”. 

“Y áhura blejo, “¡escupa... que ha tragao un pelo”! 
Pó, otra gtielta nunca si apure. Don gringo, 
en ráíse de náldcs: 

qu’el último en rálrse. rál muncho más lindo”. 

Al bollar la pata pá montar, di glielta 
la cara en el aire: bidé que uno» cuantos 
qu’estaban adentro, quedaban rlyendo 
del "papel tordlyo” qu'htoo el boticario. 




















EL AGREGAO 


53 


CARPETA Y CHAPETONADA 


i 

» 

— Güeiio! si. chiruso; 
pero. acá. no quiero! 

7 

—Si!... Tultos sestean. 

—i .... 7 

—¿Dir pá’l monte?... Güeno... 


II 


— Ya estamos yegando... — Mirá: yo no sigo: 
bamos a dar güelta; tengo muncho miedo! 

—¿Y áhura? bos sos loca? 

—No; pero no sigo. No quiero! 

Y por qué chirusa? — Porque no. te digo! 

¡No seás mal’anslnai... ¿Pá qué me hasés cao? 
¡Dejáme, no quiero!... Me boy pá las casas. 

Pués andáte al diablo. Rebentá. ¡canejo! 


in 


“Chiruso querido: bení luego e’ noche, 
que yo a bos te quiero con tultas mis ganas. 
Tengo munchos besos pá darfen la boca. 
Beni, perdonámc. Tu china: Sipriana." 








GUILLERMO CUADRI 


IV 

—¡Blnistes!... —Cayáte. |No seás sltibergücnsa! 
¡Pucha! ¡Las mujeres!... ¡Yo no la» entiendo! 
¿Pá qué te parastes? ¿Pá qué distes Kúclta? 
¿Pá qué m’escrebístcs? ¿Qué tousca.i con esto? 

—Güeno. mi chiruso... ¿Pá qué Jiultca sonso, 
y no me obllgastes que siguiera dlcndo? 
















EL AGREGAO 


55 


ESPUELASO 

¿Por qué pucha se apura el cabayo 
al sentir el ruido 

que II hase la boca al chupar los labios? 

¿Por qué lo espuelea tanto ese chasquido? 

¡Baya uno a saberlo!... 

Sin embargo, a bcces. 
me pasa lo mesmo: 

Cuando nuestras bocas, sañosas, se aprietan 
en un beso largo, 

y ansí, al separarse, resuena en el aire 

ese ruido seco, qu'os eom’tm gun.se oso, 
f siento qu'ci deseo*, 

mesmo quo un cabayo, 
bá tranquiando juerte 
menudiando el paso... 

Y por eso pienso que, del mes ni o modo , 
deseo y cabayo, 
sienten ese ruido 
com ún espuclaso. 


i 


_ 





56 


GUILLERMO CUADRl 


EL FIERRO y LA LIMA 


Las lardes pasadas, medio en pe dernido. 
yegué a una herrería p& herrar el enteco, 
y mientras un basco *'lc prendía cartucho”, 
me aflj'cn un rubio que limaba un fierro. 


Dejuro la tranca me aprieto de golpe 
al dontrnr p’ádcntro, porque m* mi husia. 
que una charla estrnftn, enconada y honda, 
dibau sosteniendo el fierro y la Uinu. 


Y sentía cintilo quYI fierro divtln , P 
—»DaIe! ¿Dale! (Dale) que íiiuira que ;«x> nueba 
tás muy orguyosa, y dr aquí a uuon diai 
no linuts a náldcrt de gaeUdit y bleja. 


íS&cáme budanio pcdiiso* d'cl cuero! 

No debútele raima )n lene* tan dura! 

Pero cea risita que lurgúji, tan fina, 
b*4 morir muy pronto entre tu* arrugas 


iMc imane i i quejido.*., pero no m'entriego; 
que a ln larga, omina, yo né quión la gana!... 
Nosotros, los fierros. |pucha! somos munchos. 
y antes de gastarnos báü n estar gastada! 


3e riyó la lima, con una risita 
finita y chlyona. que daba dentera, 
y mordiendo juerfce, pó*el rublo aprietada, 
xi Horro le dijo, puniendosé seria: 


















EL AGREGAO 


57 


— ¡Pucha que sos bruto, pedoso de... íierro'. 
Tás charlando al ñudo, mal agradesido; 

¡trás qu'estoy limpiando tultas tus carroñas, 
pá dejarte lindo, con blsta y pulido!... 


¡Si sós ordinario!... sin mi. ¿qué serlas? 
Nunca dejarlas de ser íierro bruto. 

Yo emparejo y limo tuitos tus deíetos. 
y. pá bien di ustedes, hasta me consumo! 


Ahura. pó‘ ese gusto, antes de dejarte, 
hé de haser que rábies y "tragués sallba"; 
sabé. pues, ¡cochino! que. pá dominarte, 
si una blda es poco, yo tcng’otras btdas. 


Cuando yo no sirba ya más pá limarte, 
o seré una mecha pá cuajarte a ujeros. 
o unas manos sabias, pá sacarte lascas. 

me harán cortafierro. 


O puede que me hagan punsón macanudo , 
pá hundirme en tu cuerpo. Y sinó hecha muesca 
de un yabe güeña di alambrar, te agarre, 
y bien a mi gusto te dueble y retuersa. 


Puedo ser tijera de cortar alambre. 

¡pá partirte al medio! 

¡Puedo ser martlyo. pá ca...rgarte a golpes, 
y dejarte tieso. 


Bos nasistes blando! Yo he nasido dura! 
Blbas lo que bibas. ¡no saldrás de fierro' 












58 


GUILLERMO CUADRI 


Por más que t’encones, slempr’hc de benserte. 
iQue por algo tengo corasón di ascro! 

Se acabó la charla, porqu’él moso rublo 
la largó a la lima, de golp’en el banco... 

Yo salí p’ajuera. "loco de las guampas"... 

Me satju’ól sombrero, monté y me )u! al tranco.. 























59 


! 


EL AGREGAO 


EL SOL Y LA TIERRA 

El sol es un macho 
y la Tierra es hembra. 

El, di ay.'t de lo alto, mira cnurdcsido 

las íormas redondas que siempre 11 amuestra... 

De Inbierno, ¡dejuro! nublaos, serrasones, 

♦ largos temporales, la engüelben a cya. 

T al pasar sin berla tantos días seguidos, 
se aplaca el deseo que lo abrasa y quema. 

Por eso, en Invierno, 
merma la potensia su mirar de Juego! 

Ya en la Prímabera, 
que bien’el güén tiempo, 
eya larga tullos 
sus trapos dTnbicmo, 
y bién disnudito 
li amucstra su cuerpo... 

Y él ¡dejuramente! 
se ba enardesiendo... 

Pá mejor, la Tierra, carpetera y diabla 
como güeña hembra, 
dlspasito, el cuerpo, tentador, redondo, 
mesmo ante su blsta le ba dando güclta... 

Y él la mira tuita... 

Y esa yamarada qu’engcndra el deseo, 
en la niña ’el ojo 
11 arde como Juego! 

La pasión tan grande del Sol. la contagia, 
y hasta la resecan esos largos besos... 


_ 








60 


GUILLERMO CUADRI 


Y se abr'en mil bocas, ¡bensida! ¡sedienta! 

Y por eyas dentran los besos de Juego. 

Dlspués viene l’agua. Las bocas se sierran; 
pero adentro quedan calores de besos... 

Y puede que anstna. con eso, tan solo, 
ya queden cumplidos los amores d'oym. 

i No al ñudo en Berano 
la Tierra se seca! 

¡Y el sol es un juego 
que achicharra y quema! 





















EL AGREGAD 


61 


LA LECHE 


Cuando sale de las telas de las bacas, 
callen Uta con la blda de las ubres, 
elent’el frío de las Jarros.. . Y en un gran sueño d’espuma. 
¡Sube!... ¡Sube!... 

Pero, el frío de la muerte la domina ... 

Un’a una se deshasen las burbujas 
• de aquel sueño blanco y alto 

de su espuma... 

Y la ponen en el Juego. 

Y de nuebo, al calorslto, bá soñando 
su espumoso sueño blanco: 

¡Se b'alsando!... ¡Se b'alsando! .. . 

¡Pero aqueyo no es la blda! ¡Es un Juego que la mata! 
¡Que no puede soportarlo! 

¡Adiós, sueño, blanco y alto! ¡Cómo resonga con rabia! 
Y. bélós, se sigue alsando... 

Y se tira sobr’el Juego, 

¡p’apagarlo!... 

El ricuerdo d'esa rabia yena tuita la cosina 
por un rato... 

¡Si Jué muncha! ¡Muncha! ¡Muncha! Hasta en eya mesmo 
un gustito medio amargo. (queda 










62 


GUILLERMO CUADRI 


UN TRUCO E’CUATRO 


— !Don pulpero! alcánscnós 
las cartas y los porotos; 
bamo a ganrale a estos chotos 
uno "hasta el dos”, "de tres dos”. 
Güeno tape: las das bos. 
y bos las cortas. Mariano; 
cuidáme muy bien la mnno , 
porque, si pierdo y me tomo, 
puede que te dej’el lomo 
“como galop'e gusano”. 

iQu'echc copa e* nun.trn quiero 
y lig'un truco marhoaoi 
(Ya estubo el chibo en el losol 
—¿Marcho puyó, compañero? 

—a yorar, hcng'apurnrni. .. 

— IPulsanosI; Iluda partida, 
que de mano me runbkla 
a cantar mi t>enturunsa. 
ptié.i, flor... «v»ló mi espcransa 
en el Jardín de la hldal 

— (Pucha hlejo Mirador! 

|Yn me partió por el med'ol 
Yo no tengo. .. mó* rl medio 
que lamlón cant’rle flor. 

—Yo nadita; ni el olor... 

— Güeno: entonses, y de mano,, 
flor y truco, muy llblano... 
—Juega solo; a mi me raja! 

— ¿Pamonós pó la barata? 

— Tiróte cuatro. Mar!ano. 
























EL AGREGAO 


63 


|Pá mejor a mi me loca! 

—Señores!: da mano mora, 
que cuando no canta, yora, 
y agua se me hasc la boca! 

¡Seguí anslnn, suerte loca! 
preparesé, com... pañuelo! 

Agarr’el das, pá siñuelo, 
y esc siete qué’ahi lo asalta. 

¡pá que les grite una "falta" 
más grande que la e’ su agüelo! 

—¡Oro e* muestra, compañero!... 

¡“Pá su marca no hay boleto”! 

¡Ahura ban a ber que aprieto! 

Pásemé señas, ligero! 

¡Puoha el pardo, que “ternero"! 

¡Ya se restiró el hosico! 

Tlcn’el cuatro, y el "perico” 
muy lejos no se ha quedao: 

¡Juegue su carta, cuñao , 
que m’ hago pié y gano el chico! 

—¿Cayao? — Toque! — Gücno: enbldo! 
—!Le falta un bidrio, caray! 

—A su hermana’., el bacaray 
le gusta, tengo entendido. 

—Mire que pocas le pido. 

—¡La falta enbldo! — Pues quiero! 

—Ensartart’en este ujero: 

¡treinta y cuatro! y no matás! 

—Treinta y sinco! que son más! 

—¡Ya me ca... só el aguasero! 

—Ahura es al ñudo la queja; 
tienen chico; dé cuñao; 


_ 








GUILLERMO CUADRI 


64 


qu'éste b'a ser más ramiao 
que leohiguana en carqueja. 
¿M’hiso señas con la oreja? 
Benga: pinta c’ güen color. 

¡No te negués! por labor! 
¡Esta te pld’orejiada! 
¡Seguila, que ba chumblada' 
¡Abre lirio y serás... ¡flor! 


—Yo tamién tube un amor 
por el que cuasi me pierdo, 
y tengo d’el. pá rlcuerdo, 
una trensa y una ílorf 
—¡Ah pardo! si es un primor! 
¡Contra flor resto, y apriete! 
—Con ílor quiero: treinta y «lote! 
—¡Abura sí no foso apa*: 
¡cuarenta y dos! niñeo más, 
te hocicaron en el brete. 

— ¡Pucha, pnrdo querendón! 

,Dar resto* con treinta y (dete! 

Me gustó; pero, juó ni cuete, 
y he panno por chapetón. 

Ahora el gtkeno; e* de cajón 
robnrio; con gana* mi hayo. 

Puede... que lo parta un rayo; 
dé las cartas, slerr'cl pico; 
hamo a ganar este chico, 
y. . “a bañarse cusco bayo". 


¡Simbra, qu'está d! una pata! 
¡Pucha, con el "queso ransio"! 
¡Haséte bena, Benansio! 

.Ahura robamos la plata! 


















EL AGREGAO 


85 


—Juegue nomás esa mata. 
¿Cómo fi haya pá'l enblte? 
—En la liña. — Oüeno. grite! 
—iün riál enbidol ¡Peludo! 
—jSu padre... Jué macanudo 
pá’l “biolin” y púl “confUc"! 




¡Pinta, y los hago chatasca! 
¡"Ahura, 6l, no es ni carrera”! 

¡Que la ban a ber. de fiera, 

“como chinch’en catr’e guasca”! 
—Usté mate a la que nasca, 
es tuito lo que le pido; 
boy a la suya, y ¡enbldo! 

—No quiero. — Pués mate y grite! 
—¡El truco... sigue al enblte, 
y nos vamos de corrido. 

—¡Quiero¡ retruco! ¡conejo! 

—¡Bale cuatro! palangana! 

—¡Quiero... ber con qué me gana. 
—Pués con el “dunga”, mi blejo. 

—Métalé duro y parejo; 
despénelós, compañero. 



—Descúbralós, compañero. 

—Gúeno: quiero! beintitrés. 
—¡Qué lo belcn... al Inglés! 
Treinta y dos! mate, aparscro. 
Binó mato algún cordero...! 
—Disparen, que los machuco! 
Este partido es macuco, 
y ¿hura me toca ser mano. 
Tirite cuatro Mariano: 
tres del rlal, y uno del truco. 





GUILLERMO CUADRI 


—¿Lo bído al dos, aparscro? 
Pués ahí lo tiene, pá “taco"; 
sáques’ése pasto 'el... saco, 
y dé las cartas ligero. 

—Com... pañuelo, dlgamé : 

Una flor en una Una. 

¿Será flor, o Florentina? 

—(Contra flor el resto a usté? 
—(Quiero! cuarenta, y gané 
—¡Me pegó en lo dolorido!, 
—¡Pulpero!... Caña le pido; 
eche caña de niubnnu, 
que al truco náldes le ipum 
al biejo 


SANTOS GARRIDO 










































EL AGREGAD 


W 


PIC ANASO... 

PA-L BDSJO SIMON CARQUEJA 

[Pasan cosas lastimosas 
Don Simón, en esta bldal 
(Tulto se muere y se olbida; 
las personas y las cosas! 
i Pucha que son dolorosas, 
a beses, las rlflcslones!... 
iBer con rabia, que a montones, 
nuestras cosas ban muriendoI 
¡Que se han Ido deshasiendo 
lo mesmo que los terrones 1 

¡Cuál sería el rancho a que juera 
en antes, jucs'cl que juese, 
que una guitarra no blesc 
colgada de la solera! 

Hoy'., baya usté p’ande quiera; 
a cualquier rancho e' terrón, 
y b’a ber, biejo Simón, 
que tienen, como por gala 
en la mesa de la sala 
un end abláo gramofón. 

¿Y las inosas, camarada? 

¡Pucha, b ejo, si es al cuete! 

Tuitas tenían su flete, 
con su montura bordadal 
¡Había que ber la parada 
del paisano cnamorao! 

8onriyéndoré, embobao, 
de los piesltos 1’alsaba, 
y presto se le apartaba 
del lao d’enlasar, cuñao. 


/ 









70 


GUILLERMO CUADRI 


¡Ya no hay obero rosao, 
ni asulejo, pá las mosas! 

Ya se han dejao esas cosas 
y lo antiguo se ha olbidao! 

En cualquier rancho ladiao, 
con dolor de corasón, 
b’a ber, biejíto Simón, 
confirmando esta bersiada. 
que hay un surqu'en la ramada, 
o abajo di algún galpón. 

Y aqueyos gáuchos d’en antes, 

Don Carqueja, ¿qué me cuenta? 
¡Chá digo! si es un’afrenta; 
son cosas desesperantes. 

¡Ya no hay gauchescos desplantes! 
¡Ya se murió el chiripá! 

¡La bombacha, muerta está! 

¡La bota e* potro es finada! 

¡Si ya no nos queda nada! 

¡Si tuito muriendo ba! 

¡Quién había de soñarlo! 
i Pucha, mundo endcmoniao! 

81 hoy, ber un gáucho mudao, 
clan gumía de... barajarlo! 

No hay nada más que mirarlo: 

¡Si se ha ghetto un cajetiya! 
Agringada cosaqulya 
con bolslyos de «errar, 
y pantalón de montar 
ajustno en la caniya. 

Unas botltas muy prietas, 
tuitas yenas de botones, 
o con dos grandes cordones 
serrándolas las jaretas. 

Sino, polainas paquetas 


















el agregao 


sobre botines lustraos: 
unos sacos entayaos... 

—Don Simón, esto no es broma— 
¡SI hasta usan tacos de goma 
y cueyos almidonaos! 

En fin. ya no hay qu'estrañar 
porque tuito ba parejo... 

¡Ya ni hay baguales ¡cañejo! 
que dén calor pá domar! 

Güeno. blejo, bi’ácabar. 
que ya lo tendré aburrido. 
Desiando pegue un bufido 
sobr’éstas cosas, paisano, 
le aprieta juerte la mano 
el biejo 


SANTOS GARRIDO 









n 


GUILLERMO CÜADRI 


DE LA MANGUERA BIEJA 


|La primera nobla!... ¡Ah'ljunnt... 
Creo que a tulto balón, 
le queda en el coranón 
com’una espina de tunal 
Por dlsgrasia o por fortuna, 
isiempr'en el alma la rneurntrol 
Cuando a mis rtcucrdnn dentro, 
ayi su3 ojos esUtnl... 

¡Cuasi siempre ne non bán! 

¡Y siempre quedan adentro! 

Dlsen qu'ea "hoium» el ba'ón 
cuando el amor lo palmea”; 
pueda ser que minina sen, 
qu'el dicho trnitu raxón. 

Yo, como blejo y rliambón, 
pt*é oor blba equH'Ocao, 
man sólo hubiera deslao, 
en Ion nfton qu'he corrí o, 
siempre sonso haber bibldo; 
es desir: ¡Enumoraol 

¡81 es lo móa lindo el nmor 
que htoo Dio* sohre la tierral 
Y si los ojos nos sierra, 

¡es pil borlo mil* meto I 
A tulto le da esplendor 
y cu tulto pone un nrruyo: 

SI nos da la prenda un yuyo . 
perfume de flor csala, 
y ningún palaslo iguli 
al dlsgraslao rancho suyo! 










kl agregad 


73 


jSu rancho!... Cuando alcansamos 
a coronar una lomo, 
y ayá, a lo lejos, asoma 
el rancho de lo que ornamos... 
¡Con qué ganas lo miramos! 
(Cómo apuramos el flete! 
y pensando, unslna, al cuete, 
párese que dlse: ¡Amor! 
el A. que forma el altor 
del rancho en el mojinete. 

Ya no hemos, íes sonscra! 
más que aquel rancho querido, 
y de un galope tendido 
yegamos a la tranquera. 

SI la prenda sale ajuera, 
jfaltan ojos pé mirarla! 

Uno se qucdi sin charla, 

—siendo pá proslar baqu'ano — 
y al estirarle la mano, 
ibaja el alm’a calentarla! 

Ay i, sentaos en la sala, 
sabemos lo que es la gloria. 

|Y esto dentro en la memoria 
pá siempre, com'una balal 
Náides a la irosa Iguala, 
en cuanto a lindura toca; 
tuita comparansla es pora 
pá nuestros dulces antojos; 

|No hay oíos como sus ojos! 

¡No hay boca como su boca! 

¡Y que pronto el tlemno pasa, 
ansina. d! amor hablando!... 

¡La tarde se ta gast ndo 
com'una bola de grasa! 

En el pecho se hase brasa 







?4 


GUILLERMO CUADRI 


Taniera do la pasión... 

Yega el último apretón 
que largamente le damos, 
y al dejarla la yebamos 
metida en el corasón! 

Y mientras bamos rumbmmin 
entre la sombr’aqutetanU?, 
sus ojos ban siempre alante.. 
galopiando!... galopianclol... 
Sus palabras ban sonando 
adentro de los oídos; 

hasta que alegres ladridos 
nos bienen a dispertar, 
estando cuasi al topar 
con otros ranchos queridos., 

Y andamos rcmidlnlundo 
con el apero y <*| pingo, 
pensando que» lutMu i*| domingo 
trajimos conque h pasando. 

Con cht i nonuV\ jipando, 

lu hlda no non aplasta, 
y ‘*1 alma rn nimia ^embasta, 
»P*V| amor tanVvdo güeno: 
Anqur nunca w br ymo, 

•con cualquiera casa le basta! 

«I cato <n m i sonso. j conejo! 
lAh'iniilhnya qttlójl pudiera 
bolbcr otm bea, siquiera, 
a sonso dLspuós de blcjo! 

Yo de mía eróxislas no scjo. 

Y al mirar púl tiemjx» ido. 
poso un rtcucrdo querido 
bíendo, como, a media rienda, 
díba, pál rancho c # la prenda 
el biejo 


SANTOS GARRIDO 
















EL AG REGAO 


75 


CONSEJOS 

PA UN GURI 


Antes que tu güelo empriendas, 
— ya qu’es chico el pastoreo 
pá’l bagual de tu deso 
que te anda pidiendo riendas- 
quiero, gurí, que me atiendas 
y oigas bien mí habladuría; 
sos muy borrego entuabía, 
anslna escuchá, ¡¡conejo! 
que ya sabrás por qué un biejo 
tiene más luses qu'el dia. 

A! dcntrar de apuntador 
a esa carpeta temida, 
and'es el naipe, la Bida, 
y el Destino el tayador, 
aprendé a’brir con balor 
los dos ojos pá mirar; 
pero no te has de olbWar 
qu’en ocasiones, ¡pá enojo! 
cuánto y más abras el ojo 
¡más tierra te ba dentrar!... 

Con cauterand'abansando, 
dispasito, pero e' íé; 
ansina, al mudar un pié, 
ya estás el otro afirmando. 

Pero si andas trom pesando, 
haséte una reculada; 
andá p'atrás, que no es nada, 
tomá distansia y carcula. 






GUILLERMO CUADRI 


n 


“que cuanto y más se recula 
es más inerte la topada’*. 

El agua más ¿entradora 
es la que cái dispasito. 

La gaylna, di a granito 
come, pero hasta se atora. 

Si un asunto se t'empJora. 
por no encortrarte "cojiüao" 
no ti hagás el emperrao 
y Juyilc al regolt jo: 
que. "cabayo e* campo, m’hljo, 
no come pasto cortno**... 

Desconfíale al esplendor, 
buscá la gente «enalyii 
M E1 facón que munchO brlya 
no es el que corta mejor**. 

8ó costante y «tachador, 
aprobechá tu trabajo 

Y no te olbldóa, ibaiujot 
«1 queréa adel litar, 

•’qu’el Juego, pá calentar, 
debe Ir Compro por ubajo'*... 

Uno dab'o rtopetar , 
pá que arvfllna lo rlspeten. 

Y i>á que nunoa lo aprieten, 
debe saber aflojar. 

Al que sen le has de dar 
su derecho mercado; 
pero, n'olbtdós. te p‘do, 
lo que ¿hura dhe ini bos: 

El derecho de la hós. 
isiempre debe ser torsldo!... 

Arráncate bisi'o maña 
de réls. y no te conduelas; 



















KL AGRBOAO 


rr 


que p’acabar con las telas 
hay que matar a l'ar. lia. 

81 ramblas pá otra campaña, 
anda solo, no en montón. 

Y confió, de corasón, 
pá correr cualquier albur, 
ton sólo en la Crus del Sur 
y en la cruz de tu facón. 

No hagás causa con cualquiera; 
M te obligan, ráscaté; 
más tené presiente qué 
"náides se rasca p'ajuera”... 
Culdát’e tuita sonscra, 
que pá tu bien te lo pido. 

Y, como no sos dormido, 
has de saber colegir, 
lo que te quiere desir 
el blejo 


SANTOS garrido 





78 


QUILLERMO CUADRI 


DENDE LEJOS 


¡Pucha!¡ qué tiempos lindos 
los tiempos ble jos! 

Talbés porque se han Ido, 
por eso mesmo, 
los hayamos más lindos 
los dt aquél tiempo! 

Las cosmos. arándolas. con piso tierra, 
daban el medio me.uno, jwi los fogones, 
ande los trufoRuoros. 
rostnyando y urdiendo se hiutian tlsones. 

Cuando el nrRundo canto 
daban los Rayas, 

ya estábamos tultos en la coslna, 
con el amargo. 

Sentaos en cabesas de bacas 
o en bancos de seibo; 
o en slyns muy bajas y anchas 
de sáuse y totora, o de cuero, 
se harta la ••rueda". 

En tonto, la caldera U hnblab'al Juego... 

Las coslna a de ajuera eran tul tas negras. 
Habla en antes tres negros que me gustaban; 
Aquél negro brlyante de las casinos , 
y el del pelo y los ojos de las paisanas. 

¡Ahura!... ¡Chá que dá rabia! 

Las casinos son salas; 
con pisos de beLdosas, 
y hasta Wonquladas! 
























EL AGREGAD 


79 


En un rincón, lustrosa y acomodada, 
iccslna e’ íierrol 

¡Y ni pisca di humo suelta en la piesa! 
¡Ba tuito por un caño p'arrlba 'el techo! 

A usina, ni se puede desir como antea, 
a una mosa qu’el homo l’hasl'hMcr guiños: 

¡“No se dljuste, prenda! 
qu’el humo siempre busca los ojos lindos"! 

. 

jTuitos se b'a pucha! 
ihasta los ranchos meamos! 
jNo al ñudo andamos tristes 
tultos los blejos! 







80 


GUILLERMO CUAJDRI 


EN RUEDA E’ PIONES 


No es que ya no siria 
pá montLr, de ble)o; 
es que le disparo 
di hase muncho tiempo. 


81 dende mosito me Rústala el monte 
pá encontrarme solo, yo, conmigo mesmo. 
Y echar ilusiones del corral de mi olma 
a pastiar bobadas por ci campo el sueño. 


Las barras del diu, que son romo hachas 
bol liando los monte* de nombras del sido—, 
i me hayaron i»An bese* rumblando al tranqulto, 
afirmando l'haclia sobro los priegos! 


Di»|>u^v.. ya en 4*1 monte, al Rolpe del hacha, 
se dibu mi alma, dUposlo, endurmlcndo. 

Do la bOCU'ol corte lK)luban cstlyas; 
de mi alma endonnidu botaban mis sueños. 


Y eran dos. entonaos: uno. el que montiaba, 
eayao tullo d diu. sudándol’él cuerpo; 
el otro, sismando, miraba la blda 
dende un rancho e* naipes, alto como el sido. 


Bajaba un ratito, di ayá. de las nubes, 
al ruido e* la planta golpíando en el suelo. 



























81 


EL AGREGAO 


Dispués roe yebaban p'arriba otra güclta 
las mil Ilusiones que me dlb’haslendo. 

Y a asina, se hasían pájaros las horas; 
diban en bandadas yebándos’él tiempo. 

¡Cuántos ranchos hlse pá vivir con eya! 

¡Con la china di ojos como pluma e' cuerbol 

El hacha surobaba, bolando en el aire 
con las alas Juertes de mis brasos gruesos 
En el claro*el monte bolaban estiyas. 
qu’eran como estreyas bolando en el sielo. 

Y el hacha e'mis sueños seguía montiando; 
tuitos los estorbos diban contra el suelo. 

¡Y ansina miraba la bida e'limpita! 

¡Como aqueyos claros que yo dib’abriendo! 

¡Bolaban mis sueños! ¡Bolaban las horas! 
cuando menos crélba, taba escureslendo. 

Montaba, y al tranco, diba pá las casas. 

¡con el alma yena del oro e 1 mis sueños! 

Ahura!... ¡Pá la pucha! Le disparo al monte. 

No quiero estar solo, yo, conmigo mesmo... 

¡Que tuitos mis sueños, como aqueyos troncos, 
slüsieron senisas, hase muncho tiempo! 

Ocasiones pruebo... Y al rato e’star solo, 
hachiando en el monte, mi acuerdo e'mis tiempos... 

Y s'enyena el aire de polbo e’senisa 

lo que sopla el juerte bien tito el riouerdo!... 

Y ya tiro 1 Trocha. Monto, y al galope 
toco pá las casas, pá no hayarme solo, 








82 


GUILLERMO CUADRI 


porqu’esas senisas, polbo de ricucnkxs, 
a beses, muchachos, arden en los ojos... 

No es que ya no sirba 
pá montiar, de biejo; 
es que le disprao 
por eso, |por eso! 






















EL AGREGAO 


83 


EL HOMBRE 


—¡Pero, amigo ••Fruto”, no ha de ser pd tanto!... 
—¡Que no, Don Garrido! Diga lo que quiera; 
que pá mi es el hombre el bicho más malo, 
y de pior estinto, di arriba e’ la Tierra. 


Y el dechao lo saco yo por mi mesmito: 
Si ando por los campos, yenlt 06 de bacas, 
noblyos y toros, chucaros, íierasos, 
l’alma está serena, sin temor a nada. 


Cuando entre los montes, o pó’entrc las sierras, 
boy diendo dispasio, 

y sospriendo, ansina, bichos muy ariscos, 
que juyen al berme, ¡como biendo al diablo! 
yo quedo contento, porque sé a la fija, 
que pó'ayí no hay hombres, que yo solo ando; 
que sino, esos bichos, no andaban ansina, 
tranquilos, pastlando!... 


Sin embargo, biejo, cuando pó’el camino 
boy ¡meta galope! 

y a lo lejos beo que a cabayo viene 
galopiando un hombre, 
ya el estinto malo me abaja las manos: 
reíalo el cuchlyo; pongo el pingo al trote; 

"la de dos narises la corro pá e’ lante , 
y me aliso el poncho, que tuito lo esconde... 








M 


GUILLERMO CUADRI 


y ansína, prontito pá ganar de mano, 
me lo espero al hombre... 


¡Esto es triste, amigo! 

¡Triste, pero slcrto! 

¡Y yo sé que a tuitos 
nos paso lo mesmo!... 

Ahura. biejo Santos, quiero que me diga 
si he charlao al cuete!... 

—Me ha robao la plata, amigaso ' Fruto"! 
,Es anslna mesmo. dlsgrasiadamente!... 
































EL AGREGAO 


TUS SEJAS 


¡No al ñudo tienen tus ojos 
un "no se qué" ton extraño 1 ... 
Por el alelo de tu frente 
botaba un pájaro raro, 
con un cuerpo ehiqultlto, 
como tu frente de blanco... 


Con alas largas, ¡muy largas! 

Negras de noche y misterio. .. 

Al yegar sobr’e tus ojos, 
bien arriba d'eyos. mesmo. 
con las alas estendldas 
y cncorbadas por el güelo. 
blondo el fin de su destino 
jué quedando quieto... quieto .. 

Y ¿hk'stá dándolé a tus ojos 
ese projundo misterio 

que jué juntando en sus alas 

Y áhura, ¡que bien se comprlemden 
tus ojos con esas alas! 

Cuando eyos están serenos, 
cyas están encalmadas, 
como durmiendo en un güelo 
que no las muebe pá nada. 

Cuando tus ojos preguntan: 
cuando s'enojan tus ojos, 
párese que las enarca 
el pájaro sobr’el lomo, 
como pá echars'en un güelo 
belós. como con enojo... 






80 


GUILLERMO CUADRI 


Y en tulto ¡que bien s'cnticnden 
esas alas con tus ojos! 

Por ser color de tu frente 
náides puede bcrl’cl cuerpo; 
las alas, si; ¡son tan negras 
como las alas de un cuerbo! 

A beses, talbés abansen. 
y su sombra se refleja, 
mintiendo, abajo e* tus ojos, 
unas escuras ojeras... 

Con das alus entendidas, 
enarcadas sobre d'eyos, 

¡No al ñudo llenen tu* ojos 
tanto de alelo y misterio! 











EL AGREGAO 


67 


TERUTERO 


¡Bien U alabo, terutero! 
al pá darl’ejemplo al hombre 
di orguyo y de libertó, 
ibos mesmo te has puesto el nombre! 

Y de tanto bcncrarlo. d’él tus canslones hisistes; 
que son estilos del campo, con campo por corasón. 

¡Tanto disen! Tanto tienen! 

¡Que al pensar, sólo, en el campo, ya se siente tu canslón! 


Náides dentra en tus dominios sin que tu no lo descubras, 
y te alsás, disiendo a gritos, que anda alguno en tu relnao. 

Y pá que no te lo enouentren, nunca gritás serca ’el nido; 
a' él bas y salís hasléndote chlquitlto entr'el bañao. 

Cuando alguno se li arrima, tu cuerpo, com’una piedra, 
a la cara le mandas, 

Y por se güen terutero, hast’anunsiás las notisias, 

o bísltaa por yegar. 

¡Terutero! 

¡Berdadero 

Gáucho lindo de p’ajuera! 

¡Que orguyoso y altanero 
gritás tu nombre ande quiera!... 

Terutero, que serquita de mi rancho bas bolando: 
al bandiar. ansí de lao, ¿qué pucha disen tus alas 
que igualito que dos manos hasen p’arriba y p’abajo. 
como que hisieran señales de yamadas? 






88 GUILLERMO CUADRI 


PRIMABERA 


Mi besino, el quintero, 
y’hasc algún tiempito 
que, con un serrucho y una podadora 
pasaba los dias podando los árboles tultos 

» 

Las gajitos secos; las ramas pudridas; 
los nidos de bichos quitaban en eyas. 
nada «'escapaba de su mano güeña, 
tullo dtb'al suelo. 

Quedaron, ansina. llmpitos 

V ¿hura que ya estamos en el Primabera. 

U esperanza blste con su traje berde 

a Untas las plantas de la quinta ésta 

i 

Y en un largo sueño perfumao y lindo, 
yeno de promesas de frutas desladas. 

se tapan de flores, 
blancas o rosadas. 

¡Y nosotros!... 

¿And’cstard el podador 
que arranque las cosas fieras 
qu’eu la quinta de la bida b’ajuntando el corasón? 

¡Con tanto malo en el cuerpo : ¡Con tanto daño en el 
.. (alma! 

¡Con tanto gajo podrido, y con tanta rama seca*. 

¡No debalde hay tantos, ¡tantos! 
corasones. que no tienen primabera! 








EL AGREGAO 


ESPERENSIA 


¡No yorés ansina! 

Dejame que ti hable un momento; 

que yo sé de munchos dolores gritones 

que al muy poco tiempo se han muerto, de Nejos... 

¡No yorés ansina! Un dolor muy grande 
siempre si hase un agua salada y amarga 
No dejés que salga tulto por tus ojos 
y bay’al pañuelo, ansina, hecho lágrimas... 

¡No yorés, cayate! El yanto hase un ruido 
que, dejuramente, la dlstrál al alma. 

¿No bes los gurises como yoran siempre 
y se réin, al rato, sin pensar en nada? 

Quédate con tu alma, sollto, en silencio, 
biblrás de nuebo la bida pasada. 

No yorés p'ajucra tu dolor por “eya"; 
que ansí, got'a gota, te calrá en el alma. 

Dejala qu’el yoro la empape, 

¡que ansina se ablanda! 

Deja que le caigan las gotas de Juego: 

¡B’a quedar marcada! 

¡No hagas como tul tos! 

De los ojos, es fúsil secarse las lágrimas i 
¡Las que ban p'adentro!... 

¿And’cstá- el pañuelo que seque los yantos del alma? 








90 


GUILLERMO CUADRI 


MUDANSAS 

DE "CARAGUATASES” A ‘SIERRAS DE MINAS” 


¡ He cambiao tío pagos! El patrón que tubc, del otro campito, 
me d!ó el desalojo... 

¡Es fiero ser pobre! Gáucho de maletas, que dlsen algunos. 

Aburo, aquí en las sierras, bongo a disputarle lugarsito 

(al gorro. 

jlitJ 

El baso 'el cabayo, 
en tuitas las sierras, 
se achica, de tanto 
golpiarlo las piedras. 

¡Pobre Malacara!... En Caraguatases se hisleron sus basos 
desplayaos y anchos, 
p’afirmarse a gusto 
en las pastos blandos. 

Abura, acá en los sierras, 
b’aílojar di abajo. 

¡Cómo echo de menos los bañaos del pago di ande yo he 

(benido! 

Los caraguataes bárbaros morían scrqulta e’ mi rancho. 

Y del lao di arriba crusaba el arroyo, qu’en tuitas las 

(piedras, 

sus canalones di agua, claritas como eya, diba talariando... 

Una isllta e’talas, antes qu’el pampero yegase a mi rancho 

le atajaba el paso. Ayi mi Barrosa, con mi Malacara. 
pasaban las noches fieras del hibierno 
como en una casa. 
















EL AGREOAO 


91 


¡Pucha!... ¡Y qué conslertos de cantos y gritos se óia en 

(slcrtas horas! 

Cuando las pestañas del Sol asomaban por la falda 'un 

(serró. 

ya los teruteros dlban en bandadas pá dar el ablso 
a tultos los bichos del bañao entero. 


Sigúeñas y garsas; patos y aguateros; chorlos y cha jases; 
cotorras pajeras: gaylnetas, biudas, bandurrias y teros; 
pechos amariyos y picos de plata, comentaban juntos 
tal algarabía, que hasta mi Corbata, ¡pobre perro biejo! 
sentao de garrones, la cabes’alsada, las orejas tiesas, 
la cola tendida tulta contra el suelo, 
pasaba los ratos con los ojos fijos en aqueyas pajas 
del bañao, mirando ¡quién sabe qué puchas! muy atento 

(y quieto. 


Redepente alsaban la tonada estraña tultos los cantores: 

o, de golpe, tultos tamlén se cayaban. 

Mientras, en el monte, de algún otro pájaro que tal bés 

(dormía, 

el picaro hornero “ría a carcajadas”. 


¡Y cuánto cariño le tomé a’quel pago! ¡De ayi era mi 
* (china! 


¡Pobre china bleja!... SI a pesar que diga 
qu’estando conmigo, ande quiera, pá eya, tulto es campo 

(güeno. 


¡se me hase mentira! 


¡Pué ser que sea ansina!... Pero ¿hura, en repente, 
se queda cayada; 
con los ojos fijos 
en tulto, ¡o en nada! 


Si en eso yo li hablo, me güolbe los ojos cansaos y 

(tristones... 






92 


GUILLERMO CU ADR I 


Y a mí se me antoja que yegan de un biaje muy largo... 

(muy largo... 

Y que ayá, muy lejos, en Caraguataes, se pusieron tristes, 
biendo una Isla e*tala3, un bañao muy grande, y solito. 

(un rancho... 

¡Y yo!... ¡Pucha! a beses, me acuesto y no duermo... 

(Y aprieto los ojos... 

Y l’alma se maroha... Se me hase que gritan teros y 

(chajases. 

Y que al troteslto, oriyiando pajas, boy cayendo al rancho- 

Y beo l'humito, que no sé qué puchas pregunta, en el aire- 

Y rabeo solo, al sentir el sorro. que dentr’e la sierra, 
y de puro gusto, hasiéndomé burla, me larga su ¡guá! 

o al sentir a beses, que pasa en la noche, juyendo en las 

(sombras. 

el grito que suelta ¡quién sabe ánde diablos! el guaslblrá. 

Y ya me lebanco! Y mientras mi china, ¡pobre china bieja! 
Tal bes di un galope, en el pingo'el sueño se jué al pago 

(aquél. 

yo aprieto mi alma, y ansí sus tris tes as, tuitas hechas 

(bersos. 


bueleo en el papel!.. 





















EL AGREGAD 


93 


NO SOPLES ANSINA 


Pá que no s'cstinRa, al dejarlo, al juego, 
y hayarlo prendido cuando se presisa, 
si a juntan las brasas, 
y se deja tullo tapao con senisa. 

Ansina la mano piadosa e‘ la bida . 
cuando ya si apocan los Juegos del alma, 
base un montonslto, 

y Techa senlsas, que guardan las brasas... 

¡Andáte. chlrusa! ¡Mi fogón es chico! 
¡Dejá quieto el juego! ¡ No sopiés ansina! 
¡No sea que gilelen 
tultas las senlsas 
con que yTiase muncho 
lo Upó la bida! 

¡Andate, chlrusa! 

¡No sopiés ansina!... 








94 


GUILLERMO CUADRI 


MANO A MANO 


—Mire, Don Garrido: ustedes, gauchos, 
con mucha ignoranoia, son muy extremosos. 

Y quieren las novias asi, de instintivos... 

¡Los hombres de afuera, de brutos, son bobos! 

—¡No amuele, moslto, que ha errao la picada! 
Si no nos conose, no hable de nosotros. 

No es que de istlntlbos queremos anslna. 

Y no es que de brutos sernos extremosos. 

¡Que b’á ser por eso!... Pá ustedes, dejuro! 

no ha e* ser di otro modo. 

Nasen en los pueblos y en eyos se crian... 
iY qué pucha saben de los gáuchos bobos! 

¡El amor di ustedes!... 

Por ahi... por las seras en que más transitan 
tul tas las mujeres, 

se pasan hasiendo de postes d'esquina. 

Y pasa la nobia, y ustedes la miran... 

Pero no la siguen, y se quedan tiesos. 

Y a tultas las otras que pasan, 

las miran lo mesmo. 

Y se réln y gosan... Y el "aqueyo” d'ésta... 

y di aqueya, Potro... 

Y tuito les gusta. Y anslna es qu'el alma 
se rosa con tultas. siguiendo los ojos. 

¿Y cómo ¡canejo! pueden querer a*unj» 
si a tultas l’encuentran un poco de gloria. 









EL AGREGAO 


y cualquiera desas que ban por la sera 
puede ser la Nobia? 

Y a más:Tantas cosas se ben por la oayo... 

Y como los ojos son las dos bentanas 

por ande se asona 
curioslando el alma, 
nunca se ensimisma; 
sicmpr’cstá distráída.. . 

i No hay güclta que darle! 

Bien ansina es esto. 

¿O se eré que nunca 
yo he dentrao al pueblo? 

En cambio, nosotros, los hombres de ajuera, 
no sernos ansina. 

Pueda ser que sea por las sírcustansias. 
o porqu’en el campo muy otra es la bida. 

¡£ri al andar gustando, nomás, di una china, 
hasta tuito el campo se nos hase blando! 
¡Y el pájaro 'el alma, 
se pasa la bida silbando y cantando! 

i Se nos abr'el sielo si eya nos aseta! 

Y. cuando el domingo cáimos a sus ranchos , 
anque no sabemos hablar bien di amores, 
i nos desimos tuito con sólo miramos! 

Nos miramos tanto, y siempre a los ojos, 
que ansina las almas que a eyos se asoman, 
ya de tanto berse se han de haser amigas, 
y s'entlenden solas... 

Bamos pá las casas con eya en el alma; 
sismando con eya pasamos los dias. 

Y eya en tultas partes y en tuitas las cosas... 

Y eya ya no es eya: jEya es nuestra bida! 










96 


GUILLERMO CU ADR I 


¡Y ansina cambiamos! Nos golbemos guapas . 
pretensiosos, juertes, y nada nos duebla, 

Se nos hase fija la penca e’ la bida. 
y que la robamos en tuita la senda! 

Dispués... como aqui en nada se distrain los ojos... 
La bida y el campo son siempre los meamos. 

Los ojos s’encuentran en tuito con eya. 

Y eya sola enyena nuestro pensamiento. 

Gárre usté un'asada y escarbe con eya 
un año y otro año en un sitio mesmo... 
i Y b’á ber la hondura del poso que hJso 
en tuito ese tiempo!... 

¿Li alcansó, masito? 

Cuide pá otra gttelta que hable de nosotros, 
i Y no es que de istintibos queremos ansina! 

¡Y no es que de brutos sernos estremosos! 












EL AGREGAO 


97 


COSAS DE LA SIERRA 


L’ otra tarde... era cunsl entre dos lusca; 
a esa hora en que los ruidos del día se han muerto ya. 
y la piedá del istantc nos pone un poco de plomo 
en los párpados, que ansina, se mira mejor p’atrás... 
A esa hora en qu’el ricuerdo ,aprobechando el silencio 
de los campos y los montes, hase su bos escuchar, 
y que, pá no peturbarlo, las cosas se ban borrando, 
estábamos, yo y mi china, en el rancho, sin hablar... 

Redepente se oyó un grito: era uno e’ mí gurlscs 
que cáiba, trayendo en los brasos un hijo e' guasibirá. 
que lo encontró por la sierra, y ha pensao en criarlo 

(guacho, 

y lo largó adentro el rancho, ande se puso a temblor. 
Y hablamos cuasi de golpe: — Pobreslto! (Pobre- 

(sito!... 

¿Pá qué lo trujistes, mlrljo? ¡La madre se b’apen&r! 
si a bos tamién te robaran d’estos ranchos de tus 

(padres, 

¡cómo díbamos nosotros a yorar! 

Ya'stá el candil ensendido. Ya la bomblya del mate, 
como si Juera una hija que se ba, 
nos yeba besas al dirse. Ya el churrasco está yorando. 
con la Ilusión de que ansina al Juego lo b'apagar... 
cuando el perro ladra y corre, y antes qu'él, yeg’a la 

(puerta, 

y se mefen la co&lna, temblando a todo temblar, 
con los ojos tristes, ¡tristes! asustada, como loco, 
como a entregarse a la muerte, ¡la Mrdr'el guasib.ro 1 
¡Suerte grande la e' ser güenos! Suerte grande la e’ 

(tener 











sr fe 


M GUILLERMO CUADRI 


blando y sobao el gañote, pá que. con íasilidá, 

II baga la emos'ón el ñudo! Porqu'es mejor, ocasiones, 
jnt poder siquiera hablar!... 

bandiar la puerta 'el rancho, dió guclta su c&besita 
pobre Madre que s’tba con su hijo el guaslbirá 
Nunca bid'cn otro3 ojos, ¡nunca! ¡nunca! 

Lo que había en su mirar! ... 



















EL AGREGAO 


PREGUNTAS AL CORASON 

i Cora son! (Achura boba! ¿Te gusta ser gurí siempre? 
Cuando por alguna china te andis como rcditlcndo; 
anque la rosón te grite, y te tuga bcr qu’os al ñudo, 
qu'eya nunca ha de quererte, ¿pá qué la seguís que¬ 
riendo? 

¡Ah! (Corasón! Corasón... Cuando a beses, jmunchas 

(beses! 

por quererte se deshase un corasón de mujer, 
y te busca, y se te brinda, y por ti sufre y se apena, 
¿por qué, corasón, entoneses, t’emperrás en no querer? 
¿Por qué pucha sos anslna? ¿Por qué hasés sufrir 

(cruelmente, 

y te réls, cuando te pueden querer bien, 
y yorás tuita tu sangre, y te aflljis, dolorido, 
sabiendo que pá ti hay, sólo, dispresio, mofa o desdén? 

• Corasón (de pulpa dura! ¿por qué te ponés blandito? 
¿Por qué te achicás, a beses, y te arroyas por bobadis? 
¿Será por ser medio güeco? (Por blando no ha 'e ser. 

(dejuro!.... 

IIQue por duro te procuran pescadores pá carnada!» 







GUILLERMO CUADRI 


2 JO 


HUMITO 

Humito de mi coslna, ibcnnntibol 
Cuando dejás Jos Usenos, o»I on «IVdmrte u bolar, 

¿fcfc en nombro d’eyos Mc*nm; r* t bengonsa o’sus 
que noa hítoé" lagriman • (muertos. 

Runilto 'V »n¡ if íp * vitfittto! 

¡•Sj íü salir p‘;tf riba « I :i Centre parás, 

p'agran<Uirt*% y • «>:i i uííkUa d« !.».% igitVMán en el sido. 
Lun formando imb»\sifa:.. qup ¡> Dan!... 

Ocasiono*, jktcsoso, pá no tHr pronto p'arrlba, 
te bas dando gíielta . gürlha. 

Que párese que Jugás, lo im\smo que los nortees 
del poblao. cuando se ajuntan asiendo la “rueda rueda 1 '! 

Otras beses, como loco y asustao . 
bás Juyendo... bas juyendo... 

¿Es que ti has güelto culebra 
y dteparás de tu juego? 

Humito gaucho, más gaucho que tuitos los gauchos mesmos; 
si el crioyo cuas! tú muerto, si ya ni hay cuasi baguales, 
¿pá quá pucha, munclias l>eses, al salir de mi cosina 
rumbláa parriba estirando royos de laso en el aire? 
















EL AGREGAO 


101 


LO MESMO QUE MIS CABAYOS 


— ¡Adiós Indio? ¡Qué milagro! ¡61 yfr restaba cstrañando* 
— El gusto de borle, biejo! ¿Tuitos güenos ix>r tu casa? 
—61... “comen de la oya grande”. ¿Los tuyos bien? Yo. 

(ya bes... 

“¡Como pan que no se bende, o harina que no se amasa!" 


—¡Pucha! si estás “arroyao como matambre pá biaje"! 
¡Que caray te andas doblando, si al fin es tulto sonsera! 
¡Enduresé los garrones, y que no hálga sido al ñudo 
Qu’el día que bos naslste. dijo: ¡Macho! ,1a partera. 

—¡Ta bien!... Con la laica es la-sll arreglar tuitus las 

(cosas! 

Ros nunca Jm.dcs siegan; pá charlar sos como bicho! 
Pero, echa p’;;cá el tabaco, y and’á’prontar el amargo; 
¡que tullo lo que me digas, hace muncho me lo he dicho! 

—Toniá, qu’cst’cs contrabando; fresco, entre hojitas di 

(abrojo; 

hasé pá los dos. que mientras, yo boy ensíyando el mate. 
Dentrá y sentáte, nomás, y dejáte de sonseras... 

Que hay que cuerpiarle a la bida, pá que ansi no nos 

(achate. 

—“Ahura si. no es ni carrera” “¡Apriete... que ba la 

(marca!” 

Yo sebo y hablo; dispuós, vos hablas y yo t’escucho; 
que ansí, pitando y matinndo. el que diga que no es linda 
la bida. es porqu’es matucho, 
i Cohermano!; di aqueyos bailes 
en lo’cl Ñato, ¿ti acordes?... 







102 


GUILLERMO CU ADR I 


—¡Por eso es que bongo a berteí ¡Ahura ya m'he con- 

(heraldo 

qno bongo a charlar contigo, pá estar mirando p'atrás! 

iEstoy como mis cabayos!... Bos sabes que mis matun¬ 
gos 

son unos sotretas blejos, acobardaos... estragaos... 

¡Y bien reniego con eyos!... 

Anque a beses los compriendo, porqu’estamos herma- 

(naos!... 

Cuando salgo p'algún blaje, ande quiera que me pare. 

i Ya se dan gtielta al Istnnte!... 

¡Los sotretas!... ¿Y sabes pá qué din güelta? 

jPá estar mirando p’atrás! )N1 quieren mirar pá elan 

(te... 

Portera que ben abierta, ¡ya enderesan pá colarse! 

(Y es un pretesto pá julrle al camino que s’estira!... 

¡Y onsina estoy yo!... ¡Lo mesmo!... 

¡lo mesmo que mis cabayos, anque paresca mentira! 

DI hase tiempo, por tus ranchos, yo me aparesco seguido. 
jY siempre hablamos lo mesmo! ¡Sicmpr’el pasao en las 

(mentas! 

Y el potrero del ricuerdo se nos yena de bacunos, 
ique no son más que osamentas!... 

¡Y nos rélinos! Y Rosamos! Y bolbemos a ser mosos!... 
¡Y los ojos se nos pierden buscando cosas d’en antes!... 

.. .¡Dlsgraslao del que p’atrás siempre se pase mi- 

(rando!... 

iQu'es porque ya no le queda nadita que ber pá 

telante!... 

¡Y es por eso que me arroyo! ¡Y es por eso que te dije 
que ando igual que mis cabayos!... ¡Que mis cabayos. 

(que son 

blejos, resagaos, sotretas!... 

¿Teng’o no tengo rasón? 

¡La gran perra! ¡Pobr’hermano! ¡Si me ha dejao como 

(el día. 

























EL AGREGAO 


103 


que no sabe que b’haser.. si b'abrir o garubart... 

To pensaba entretenerlo, y pasar un rato lindo... 

¡Y áhura’.. se me hase que tenso como ganas de 

(yororl... 






104 


GUILLERMO CUADRI 


TU RICUERDO 


Silbando su3 rencores dlba el blcnto!... 

Yo miraba ‘e la puerta de mi rancbo; 
cuando bidé que arriba. |muy arriba! 
dlba botando un papcllto blanco. 

lUn papel, en el aire, pó estos campos! 

¡DI ánde puchas el blcnto lo trairia! 

Y p'ayó, rumbo al abra de las sierras, 
al poco rato se perdió de bLsta. 

La otra tarde, plantao, ansí, en la puerta 
del rancho de mi alma, taba serlo; 
cuando en repente atropeyó silbando 
el pasao, hecho biento de ricucrdos. 

iQue juersa pá escarbar que había tenido! 

Tu nombre, que hase muncho taba muerto, 
enterrao por el polbo e' tantos años, 

¿di ánde ¡canejo! me lo trujo el biento? 

Jué al deutrar el setiembre de mi bida; 
hase. ¡ni sé que caterbada di añosl 
cuando bandlastes el alambr'e mi alma 
pá dar una gQeltlta por sus campos, 

Y en seguida te julstes a la pucha; 
no sé si disparándole a mis perros... 

¡La tierra que los rños dcnd'cntonses 
jucron echando sobre tu rlcuerdo I 

Y olarlto pasó pó ante mis ojos, 

—que asombr os, pá mirarlo, se me abrieron— 






EL AGREGAO 


105 


igual, i lo mesmo! qu’cl papel blanquito 
qu'el otro dia se yebaba el bienio ! 

¡Tu ricuerdo. en el aire, pó estos campos!... 
¡Di ande puchas el bienio lo traína!... 
Rumbo al abra c* los sierras de la pena, 
al poco rato se perdió de blsUt!... 


4 







100 


GUILLERMO CUADRI 


DISPUES DEL AGUASERO 


Ha yobido con júría! Tá ííeraso el camino 
Bl arratr’e las aguas Jué ycbando la tierra 
que tapaba las piedras que hoy ai nmucstran picudas. 
Lo han labrao chaparrones que cayeron con juersa. 

jTá íicraso el camino! 

De mi rancho yo bco que al crusar los cabayos, 
hostigaos por las piedras que les ruempen las patas, 
como hasiendo pininos, ban gallando, espiadasos. 


Una bes... Yo era un moso; medio bobo, idejuro! 
Bidé bien la tormenta que di arnb’amagaba, 
y dejé que los chorros di agua juerte cayeran 
en el campo Usito qu'era entornes mi alma . 

El camino, parejo, que por eya crusaba, 
quedó ansina como este que las aguas labraron: 
Puras piedras de punta, canaletas y sanjas; 
las tierritas di arriba, !a la pucha marcharon! 

Por un tiempo, ¡dejuro! al dentrar "anímales** 
de pesuñas tiernitas, delicadas y blandas, 
daban güelia muy pronto, disparando e’ las piedras, 
con las patas sangrando de deshechas y espiadas. 

El polblto que güela del correr de los dias 
al camino del alma jué cayendo... cayendo... 
S'enyenaron las sanjas. se taparon las piedras, 
y quedó, con el tiempo, tuito e* polbo cubierto! 

El rosio e* los sueños qu’en las noches cala; 
serrasón d’esperansas que las albas trujieron. 












EL AOREGAO 


107 


Jué mojando el polblto que cayó en el camino, 
y el pisón de los años lo dejó como nuebo! 

Y, otra güelta pudieron transitar '•animales" 
de pesuñas tlcrnltas, delicadas y blandas... 

¡Era güeno el camino! No se bian las piedras!... 

¡Y denguno s espiaba ! 

Eso si. que las aguas, a la pucha se Jueron... 

Si amagaba tormenta, m'enserraba en mi rancho, 
y tranquilo esperaba que se jueran las nubes, 
bien tapao. por las dudas, con un poncho macbaso... 

¡Abura os linda la bida!... Por un ancho camino 
ban los días, al tranco, dispasito, crusando... 

¡Quiero berte, aguasero. que bandlés este poncho! 
¡Quiero berte, tormenta, que me buelques el rancho!... 


















108 


GUILLERMO CUADRI 


HABLANDO SOLO 

Mientras htrve l’agua 

¡Don Andrés me dijo 
que mi haya más gordo, 
y que áhura paresco 
que juera más maso!... 
¡Desirm.esas cosas! 

¡Pucha biejo sonsol 
¡NI quiero pensarlo! 

¡Qué bl'á estar más moso! 
¡L’alma, ya de bieja, 
es purito escombro! 

MI cara y mi cuerpo 
no disen tampoco 
los años que tengo... 

¡Qué bl’á estar más moro! 

¡Ahi’stá mi cabayo! 

¡Clabao el cotejo!... 

Ya de talón tarto 
me teni’ast’al pelo, 
y hase nuebe meses 
lo ech’én un potrero ! 

Hoy, cuánto lo bidé, 
salté de contento. 

¡Tan lindo, tan gordo, 
pelechao y yeno! 

Me apuré a’garrarlo 
y a meterl’el freno; 

10 ensiyé, ganoso 

11 horqueté mi cuerpo, 
p’agarrar pál campo 
tragando los blentos; 











EL AGREOAO 


109 


le hundí las espuelas, 
m’ech’én el pcscueso... 

¡Y arrancó a un galope 
como e' perro blcjo!... 

¡Pucha!... Con la rabia 
lo crusé a lasasos! 

Y nada!... Lo mesmo. 
que antes de soltarlo, 
hase nuebe meses 
estragao y flaco!... 
Dispués... ¡la trlstcsa 
que me dló el cabayo! 

Me abajé, y de frente, 
me puse a mirarlo... 

Ahura estaba gordo, 
como pá bañarlo 
con un buche di agua, 
como dlsen tantos. 

El ju’én otro tiempo 
gueno y boluntarlo. 

Pero, es qu'es al ñudo... 
¡Los años! ¡Los años!... 

No hay güelta que darle... 
¡Tulto se b’ál diablo! 
¡Pucha con la blda! 

¡Pobre mt cabayo! 

¡El mesmo sotreta 
di antes de largarlo!... 
Monté, y al tranquito 
bolbi pa los ranchos... 

Y he pasao el día 
sismando... sismando... 
Don Andrés me dijo 
qu’estoy remosando... 

¡Yo pensé lo mesmo 
del pobre cabayo!... 












110 


OUILLERMO CUADRI 


Y dispucs... ¡La pucha! 

¡Qué cotejo esato!: 

Los dos iguallto. 
tamos remosando!... 

¡China!... La caldera 
y astá resongando; 
apuráte, m.hija, 
y empesá el amargo. 

—¡Baya! Por fin. biejo 
te bas alegrando, 
que has p&suo el día 
como matreriando. 

¿Ahura estás contento? 
—¡Pucha! No bi'á estarlo!... 
Don Andrés me dijo, 
qu’estoy remosando!... 





EL AGREGAO 


111 


EL SIEGO 


Hasc ya unos dias, dlspués de la siesta, 
con un tío blcjo, que ha.se muncho es siego, 
a la sombra 'el rancho tábamos matlando. 
cuando, p&’l camino, ladró Juert’el perra 

"Paramos la oreja". En la calma 'el campo 
redobló tu» galope. 

Jué blnlendo’ ansina, cada bes más se rea. 
el mesmo redoble. 

Largué juerte al aire el laso di un grito 
que pialó a mi perro. 

Y un amigo mío. qu'era el que benia, 
bollando la pata, se dló contra el suelo. 

Abrasos, saludos, y güelt'a sentarse; 
comensamos tultos a elogiar el pingo: 

—Dios se lo conserbe! — ¡81 es una pintora! 
¡Qué camayo lindo! 

Dlspasio alió el siego su cabesa bleja, 
y dijo: ¡Qué Undo! ¡Qué lindo y qué gordot 

Y un silencio estraño nos serró la boca, 
como presintiendo de algo triste y honda 

Uno e’ mis gurlscs, le pregunta: — Tío; 
si usté a sus dos ojos los perdió haso nilón, 
y hase tanto es siego, ¿cómo aab'cntonau» 
que a más de ser lindo es gordo el cobayo» 

Sonrlyós'el blejo di un modo tan triste 
que hasta paresia que aqueyo era un yanto; 









112 


GUILLERMO CUADRI 


alsó más al sielo sus ojos basidos, 
y hablando dispasio, le dijo al muchacho: 

—¿Quién es que te ha dicho que yo Juera siego? 
Yo beo más lindo que ustedes, muchacho. 

Los ojos del cuerpo, pá mi, no se han muerto; 
se han senao, tan solo, hasc munchos años. 

Pero en cambio tengo los ojos del alma 
y de la esperensia, abiertos en l'hondo. 

Ahura, en este caso bieron qu*el cabayo 
pa ser lindo, i lindo! tenia qifestar gordo! 

;Si muy bien yo bco!... cuando estos dos ojos, 
al benir la noche trancaron sus puertas . 
guardaron adentro las blatas del dia; 

$D1 un día yenito de glorias inmensas!... 

¡Nada beo fiero! Mí rancho, nuebito. 
como aquél entonses. ansina lo beo. 

Mi china, lo mesmo; Jobenslta y linda 
yo dejé de borla al quedarme siego.,-. 

¡La troplya di años que ha pasao d'entonscs!... 
Pero siempre ansina la beo, ¡lo mesmo! 

Pá mi, sinmpr es Joben! Pá mí, siempr’es linda! 
¡Pué que sea por eso que ansina la quiero 

¡¡Mis hijos!... cuando eran muy chicos, 
gurises, mimosos, yo dejé de herios! 

Y ansinan los miran los ojos del alma 
que tengo ay’adentro, grandotes di abiertas!... 

Eyos, ¿hura mosos, munchas beses disen: 
¡Pobresito tata! ¡Qué hombre tan güeno! 

Xos quiere y nos mima como cuando chicos; 
¡lástima e* ser siego!... 






EL AGREGAO 


223 


Y es anslna mesmo!... Pá'l que tiene ojos, 
tuito s’enbejece! tulto se cambéa!... 

Pá mi, como el dia que dejé de berta, 
tulto está lo mesmo, sea lo que sea... 

A beses mí china me dise: 

Sosegóte, blejo; ya se nos Ju'él tiempo!... 

¡Entonses quisiera que hieran mi» ojos 

pá ber si es deberás que ya estoy tán bíejo!... 

¡Yo no lo sabia... Pero y’hase muncho. 

¡muncho! ¡muncho tiempo! 
dc-sían, gurlscs. al berme crusar pó'cl camino: ' 
¡Ahi ba el blejo siego!... 

Entonses... iDeJuro!... Pero, bah... ¡no es nada! 
Mejor que me caye, ¡ya bá largo esto!... 

Se arrugó su cara como pá sonréirse; 
sus ojos, abiertos, s’enyenaron di agua, 
que bajó, corriendo, pó aqueyas arrugas 
de risa o de yanto, muriendo en su barba . 

Ya náides miraba al cabayo lindo... 

Como dijo el siego: ¡Tan lindo y tan gordo! 

Un pesao silenslo cayó sobre tuitos, 
com’un poncho e* plomo! 















114 


GUILLERMO CUADRI 


LEÑA E’CORONIYA 

Con mi China 

¿Te priocupa, entoases, que me quede, a beses, 
los ratos. 

haslendo e* mi cuerpo, gachao serca 'el juego, 
un número cuatro, 

y cayao la boca, con los ojos quietos 
y entornaos, te mire nnsi un rato largo? 

(No es nad\, mi china!... Es que a beses pienso 
Que ya no te quiero lo mesmo qu'cn antes... 
¡Pucha!... ¡Y me da rabia! 

¡Corasón maldito! ¡De carne!... 

Medio sierro entonses los ojos. 

Y, puede que sean talbés las pestañas, 
beo unos hilltos 
que son como di agua... 

[Di agua de ricuerdos! 

Un* agü ta mansa, 

qu*emborrona tuito lo qu*está pá 'elante, 
y me quedo ansina solo con mi alma... 

Como cuando yuebe quedamos adentro 

del rancho y no bemos más que nuestras caras. 

Al pingo *el rlcuerdo. 
qu*es como senteya. 
me li horqueto entonses 
y sale que güela!... 

|Bien sab'el camino!... Siempre b’á'quel rancho 
de terrón y paja 

ande bos nasistes, qu¿ un om v u. grandote. 
pá taparlo adrede medio s’mclmaba . 






EL AGRKGAO 


115 


Y ayí estás bos siempre lo mesmo qiTen antes! 

Bibo en un minuto los años tan lindos 
en que juimo*; nobles... En la puerta *el rancho, 
como m'espeiafcas tultos los domingos, 
m’cstás esperando... 

Me abajo del p'ngo 

y bamos p'ndentro, a la sala... Y a pesar del biaje 
largo que ha hecho el tiempo, ¡siento y bco tuito! 

Se m’enycna Taima di aqueyo. ¡Se m'enyena tanto, 
que hasta me rebosa por las dos bentanis 
que li hasen los ojos! Y cyos, que hasia un rato 
entornaos estaban, 

se me abren de golpe ¡grandotes! ¡gnndotes! 
y en bos ciaban, china, tuntas sus mirad.ts, 

¡yenltos di aqueyo 
que m’enyena Taima! 

11 Y no sós la mesma di hase sólo un rato! 

¡Has cambiao en tuito! 

Eén que tcnés muncho di aqueya chinita 
que lo tubo al trote, locos y perdidos.., 

¡Sos la mesma di antes; más marchita un poco! 

Y quedan alegres, mlrándoté fijos. 

En b éndote ansina, 

yo güclbo a quererte, ¡lo mesmo qu'en antes! 

Y quedo contento al saber que tengo 
un corasonsito qu’cs de güeña carne. 

¿Tá contenta, china? 

Güeno: deme un beso; 
pero. lar?o... largo!... 

Lo mesmo que aqueyos... 












ue 


GUILLERMO CUADRI 


EL PORQUE DE LOS SERROS 

Con mTilJo mayor 


¿Sabés? 

Jué por esto 
qu'en tutu la tierra 
naslcron loa serros: 


D'estar tanto tiempo 
siempre abajo c. la tierra, 
por eya tapada, 
se aburrió la piedra... 

Y se Jué Juntando... juntando... Juntando... 
So hisieron montones grandotes, tremendos. 
So jueron ligando unas con las otras... 

¡Y áhl tenés 106 serros! 


Anslna, contentas al sol y a los bienios; 
llmpitas pó‘el agua, se rélan las piedras... 
Y, dejuramente, que ni se acordaban 
de la madre Tierra! 


Pero ,se aburrieron d’estar siempre solas... 
¡Ni un árbol! ¡Ni un pasto! 

¡Ni un yuyo! 

¡Ni un pájaro!... 

¡Nada que dijera 
de la casa di antes!... 

¡De la casa bleja! 







EL AGREGAD 


117 


|Nada! ¡Solas siempre! 

Del rigor del tiempo, inada los salbaba! 

¡El yelo’el inblerno laa dejaba secas! 

¡El sol del bcrano las achicharraba! 

¡Y estaban ligadas! ¡Hechas una masa!... 

Algunas, chiquitas, que quedaron sueltas, 
bajaron, rodando 

a pedir, humildes, perdón a la Tierra. 

La madre pensaba... Y al íln, un güen día, 
se jué haslcndo polbo. Y en brazos del biento 
yegó hasta las piedras... 

Y. amorosamente, las diba cubriendo... cubriendo^. 

El matungo el tiempo Jué crusando al tranco... 
...¡Ya estaban alegres las piedras! 

¡Arboles y pastos! 

¡Bandadas de pájaras cantaban pá eyas! 

Ahura y'habia muncho 
de la casa bleja! ... 

Sólo algunas grandes, qu’el orguyo puso 
paradas muy alto, de punta, derechas, 
quedaron peladas. .. 

¡No pudo cubrirlas su madre, la Tierra! 


¿No bes, que cntuabía, cuando corr’el biento. 
las nubes que si alsan de polbo de tierra? 

¡Es que sigue siempre la madre empeñada 
en tapar a esas!... 

Ya miles de beses, en las prlmnbcras. 
pelechó el matungo del tiempo... 

Y ahi están, ¡desnudas! 

¡Pá ejemplo!... 






118 


GUILLERMO CUADRI 


M’hljo: 

No te bayas nanea lejos, ¡muy lejos! 
del rancho e' tu madre... 

¡Peé que sientas irlo!... Y, anque yo lo quiera, 
¡No podrá taparte el poncho o’ tu padre!... 



















EL AGREGAO 


119 


TU PAGO 

No habia gtielto a borlo donde aquel ontonses... 

Y hoy, diendo pá un blajo, crusé p«u tu pago. 
iPucha!... ¡Qué tristesa dentró por mis ojos, 
pá hundlrs'en el alma, Igual que un lansaso! 

¡Berlo, y darme cuenta del amor *an grande 
que pá bos yo tube, Jué una cosa mesma! 

¡Que áhura bi tu pago lo mesmo que a tultoe 
los otros, por ande crusó mi osanwnta! 

¡Y en aqueyos tiempos!... Jué un slclo tu pago 
formoo con las nubes de mis loe»* sueños! 

¡Tulto ayi era lindo, y a tuito quería!: 

Los hombres! Los ranchos! Los montes! los ser roa! 

Quise los ombuses; quise las cañadas; 

los talas, las piedras, los sáuses, los pastos!... 

P'aliblar el peso de mi amor tan grande, 

¡quise hasta los perros de tulto# los ranchos! 

Y áhura, ¡rlsiensito me bengo A dar cuenta 
por qué lo quería!... Eras bos tan chica, 

y mi amor tan grande, ¡que al cansó pá tuitol... 
¡Pá tultas las cosas del pago» ¡Pá tuitas! 











121 


GUILLERMO CUADRI 


CULATASO 


Me habla caso.» hasia poquitos dias 
y ¡ni había enfrenao a mi bichoco! 
Cuand'nna siesta le planté las garras, 
mientras mí china le pegab’a! ojo. 

¡Hasta de salto lo monté al matungo, 
ganoso de pegar pronto la güelta! 

Y al pensar que la china taba sola, 
ende tesé pá'l campo, a media rienda 

¡Pucha! ¡Las cosas! ¡Como son! ¡Canejo! 
Unos alambres caldos contra el monte, 

. y una baca sumida en un pantano, 
m'cntretubieron cuasi basta la noche. 

Pá mejor, unas mibee escurasas 
s’cntropiyaron por el campo ’el sieio. 

Y taba garubando cuando e’ salto 

mi horqueté pá salir tragando el biento. 

Coroné una lomita y bidé un bulto. 

Era un bulto e' mujer. Taba parada. 

Al columbrarme lebantó los brasas, 
y, ¡“apúrate mi ble Jo"! me gritaba. 

¡Ah' ¡Que cosa más linda! ¡Sí en el brete 
del ¡techo, el corasón me corcobiaba! 

¡Con el laso e mis brasos, el deseo, 
l'his'ur. tiro, clabao. a media espalda! 

¡Cuántas casas pcns'én un momentlto!; 
¡Pobresita mi china! ¡Si me quiere! 


y 





EL AGREGAO 


121 


¡He dimorao. y se largó a camplanr.e! 
¡Cómo se b'él cariño que me tiene! 

¡Y eso qu'está yoblendo! ¡8e conose 
que se ha casao risién! ¡Juna gran perra. 
¡Con el tiempo, dlspués. no b*haser esto 
d’echarsc al campo p’apurar mi güelta!.. 

Quedé medio tristón; ¡Dejuro', a cuenta 
d'ese pá elante que ya estaba blendo. 
Serré piernas; l’als’cn las cabesadas 
¡y el aire s'cnyenó de ruido e’ besos!... 


—¡Pobre china! ¿Que ha hecho, mi querida? 
¡Salir, yoblendo, p’alcansarme, al campo! 

No ha sido culpa mia la dimora: 
una baca sumida en un pantano... 

—¡Mira, biejo! ¡Qué susto! ¡SI supieras!... 

La puerta di aquel lao, ya dlb'abrlrla. 
cuando sentí un ruldaje. como e’ tablas, 
qu’estubieran boltlando en la coslna. 

¡Ya m'entranqué tamién! Y al berme sola, 
me Julepié tan fiero, ¡tan fleraso! 
que Juyi puert’ajucra, loca e' miedo, 
pá ber si t’cncontraba por el campo. 

¡Pucha! ¡Qué rabia me corrió pó'el cuerpo, 
y jué a morir abajo, en las espuelas, 
pa enterrarlas a un tiempo en el cnbayo 
que salió rumbo al rancho a media rienda!... 


La noche, por los campos y pó* el síelo, 
la negrura e’ su luto había tendido!... 
¡Suspiré por la muerte e‘ mi alegría! 

¡Y tragué tulto el luto en un respiro! 











122 


GUILLERMO CUADRI 


El perro, disparando e’ la garuba, 
ju'él que metió el ruldaj’en la cosina... 
Escarbando, tal tés. p’haserse cama, 
boltió un montón de aduelas de barrica... 







123 


EL AORBGAO 


LAS PALABRAS DEL MUCHACHO 

_Dale rlend'a ese petlfo, hamos a dlr al galope; 

el sol b’aprctar, m’hljllo, y el camposanto está lejos. 
Culdá bien las margaritas, que no se dosat’el ramo 
pá la pobre ílnadita que se Juó hase Unto tiempo!... 

1p* 

¿TI acordás, mhijo. entunbía. de la que Jué tu agüellta? 
-iNo me bl’acord.ir!... Y diga. - bengo pensando hase 

(rato — 

tatlta: ¿Porqu’és qu’en antes díbamos al sementerio 
sin peredr nunca un domingo y átaura dlmoramos tanto? 

jPucha!... |La b!da!... ¡Canejo! Una gotlta di olbido 
deja en el baso del alma tultos los dias del año!... 
iTan di a poco, tan dlspaslo, qué cuand’uno se da cuenU 
be. con dolor, y con rabia, qu’está cuasi yeno el baso!... 
iY he güelto ahugao a mi rancho! |Ni he pltao en tulto 

(el dia! 

auo me arden, com’un reproche, las palabras del mucha- 

(cho: 

•Tatita: ¿Porqu’és qu‘en antes dibamos al sementerio 
sin perder nunca un domingo y áhura dlmoramos tanto”? 








124 


GUILLERMO CUADRI 


ESPIGUITA E’ PASTO 

¿Ti acordás, de gurises, di aquel Juego e* nosotros? 

Bos juntabas espigas di un pastito del campo, 
y dispués, di una en una, me las dlbas poniendo, 
con las flechas p’abajo. por la manga del saco. 

Le pasabas la mano, a íabor, dJspasito. 
y subía la espiga por lo largo del brasa 
Me pinchaba las carnes más blanditas de arriba... 

Y dispués. pá sacarla, me sacabas el saco. 

¡Por el campo e* la bida galopiaron los diasí... 
¡S’enyenó d’esporansas la manguera del alma, 
qu'cl amor de nosotros, com'un gáucho baquiano, 
en la estansia c* los sueños di una en una pialaba! 

¡Y jué braso mi alma! ¡Y bos Juistes com’una 
espigulta de pasto colocada en la manga! 

El amor, dispasito, Jué pasando la mano... 

Te dentrastes, ansina, ¡hasta el fondo de mi alma! 

Y te juistes.. ¡Te juistes! Por mis pobres taperas 
han crusao, tranco y tranco, los sotretas del Tiempo... 
¡Y entuabía te siento, como espiga de pasto, 

con las chusas cJabadas, que me pinchan adentro!... 























CURANDERO 


Pág. 

Primoia lo»i/m. 17 

Segund* ler.ión. 20 

Tercera !cȒ6n. 2? 

Cuni la Imi6n .. 26 

RIYENDO 

Mi retruque . 31 

Caita .. 34 

Coila . 30 

Perdiendo el tinnpo . 42 

Mirada c* biejo . 45 

El trote ingle» . 43 

Gauchada . 55 

Carpeta y chapetonada . 53 

Espuclaso . 55 

El fierro y la lima . 35 

El sol y la tierra . 59 

La leche . 51 

Un truco e’ cuatro. 62 



























i2a 


SERIO 


Picanaso . 

De la manguera bieja 

Consejos . 

Dende lejos . 

En rueda e’ piones . 

El hombre . 

Tus sejas . 

Terutero . 

Primabcra . 

Esperensia . 

Mudansas . 

No sopiés ansina . 

Mano a mano . 

Cosas de la sierra . 

Preguntas al corasón . 

Humito . 

Lo mesmo que mis cabayos 
Tu ricuerdo. 

Dispués del aguasero 

Hablando solo . 

El siego . 

Leña e’ coroniya . 

El porqué de los serros .... 

Tu pago . 

Culataso . 

Las palabras del muchacho 
Espíguita e’ pasto . 


69 

72 

75 

78 

80 

83 

85 

87 

88 

89 

90 

93 

94 
97 
99 

100 

101 

104 

106 

108 

111 

114 

116 

119 

120 

123 

124 















































ORAN COUCCION PATRIA • TITULO N«. I 


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